En medio del debate sobre las recientes movilizaciones y conflictos sociales, Roberto De la Cruz sostuvo que las reivindicaciones de los trabajadores quedaron debilitadas por la intervención de Evo Morales y su entorno político. A su juicio, muchas de las demandas planteadas por sectores sindicales y populares tenían fundamentos legítimos, pero fueron percibidas por gran parte de la población como parte de una estrategia de presión impulsada por el líder cocalero.
De la Cruz señaló que esa asociación terminó «ensuciando» el movimiento y afectando su credibilidad, especialmente en un contexto donde Morales mantiene una fuerte polarización política. El exdirigente advirtió que cuando las demandas laborales se subordinan a intereses partidarios, pierden capacidad de convocatoria y respaldo social.
En esa línea, sugirió que las futuras reivindicaciones de los trabajadores deben construirse de manera independiente y sin la influencia de Morales, si realmente buscan alcanzar resultados concretos.
Según su análisis, la autonomía de las organizaciones sociales es clave para recuperar legitimidad y evitar que reclamos sectoriales sean interpretados como parte de una disputa por el poder.
Las declaraciones reflejan una crítica que comienza a surgir incluso desde antiguos espacios cercanos a los movimientos sociales vinculados al MAS: la necesidad de separar las demandas económicas y laborales de las estrategias políticas del evismo. Para De la Cruz, mientras esa identificación persista, cualquier movilización corre el riesgo de perder apoyo ciudadano y fracasar en sus objetivos.
Por Equipo de redacción
