Bolivia puede reducir ministerios, cambiar funcionarios y reorganizar instituciones. Pero ninguna de esas decisiones constituye por sí misma un nuevo modelo económico. El verdadero cambio comenzará cuando el Gobierno pueda explicar no solamente qué está eliminando, sino qué está construyendo en su lugar.
Por eso este 6 de agosto tiene una particularidad. El aniversario no encuentra a Bolivia únicamente frente al balance de un pasado que se agotó, sino ante la necesidad de definir el futuro. El viejo modelo perdió capacidad de respuesta, pero todavía no está completamente claro cuál será el nuevo.
Bolivia cumple 201 años y la pregunta ya no es solamente cuánto ha cambiado el país, sino hacia dónde quiere ir. Porque después de una crisis, desmontar lo anterior puede ser el primer paso; tener un plan para construir lo que sigue es el verdadero desafío.
Por Equipo de redacción
