Jue. Sep 17th, 2026

Rodrigo Paz: ¿de centro, de derecha o una fórmula política sin etiqueta?

Rodrigo Paz se llamó “de centro” durante la campaña. Hoy dice que no es ni de derecha ni de izquierda. Pero entre ambas frases hay un programa que habla de “capitalismo para todos”, inversión privada, descentralización, reducción y reorganización del Estado y un papel distinto para las empresas públicas. Entonces aparece la pregunta que puede incomodar a más de uno: ¿Paz cambió de ubicación ideológica o descubrió que gobernar exige escapar de las etiquetas?

Para intentar ubicarlo hay que mirar menos sus declaraciones y más las ideas que puso sobre la mesa. Su propuesta electoral no plantea un Estado ausente. Propone un Estado más descentralizado, con una redistribución de recursos mediante el modelo 50/50 y con presencia en áreas como salud y educación. Pero, al mismo tiempo, coloca al sector privado como protagonista de la inversión, el empleo y el crecimiento, y plantea revisar el papel y el funcionamiento de las empresas estatales.

Ese cruce hace difícil colocarlo en una casilla ideológica tradicional.

No encaja fácilmente en la izquierda estatista, porque su discurso económico concede un espacio central al mercado, al capital privado y a la inversión.

Tampoco se presenta como una derecha clásica, porque rechaza esa etiqueta y mantiene un discurso de redistribución territorial, servicios públicos y un Estado que debe seguir cumpliendo funciones sociales.

Y ahí aparece el centro como posible explicación. Pero tampoco cualquier “centro”: el propio Paz ha hablado de un “centro democrático” y de una corriente “nacional popular democrática”. Su propuesta combina mercado y Estado, inversión privada y descentralización, disciplina fiscal y políticas públicas.

La cuestión es que “centro” puede describir una posición política, pero no necesariamente explica un modelo económico.

Por eso quizá la manera más precisa de ubicar a Paz no sea preguntarle qué etiqueta prefiere, sino observar qué elementos prioriza cuando esas ideas chocan entre sí: ¿mercado o intervención estatal?, ¿disciplina fiscal o gasto social?, ¿empresa privada o empresa pública?, ¿centralización de decisiones o poder regional?

Las respuestas a esas preguntas permitirán saber dónde se mueve realmente su Gobierno.

Por ahora, hay un dato que sí está claro: Paz pasó de definirse como de centro a decir que no es ni de derecha ni de izquierda. Y entre ambas posiciones hay un programa que mezcla elementos que tradicionalmente pertenecen a distintas corrientes.

Tal vez ahí esté precisamente su ubicación política: no en una etiqueta importada, sino en una combinación boliviana de mercado, Estado, descentralización y pragmatismo.

Pero esa combinación todavía necesita demostrar cuál de sus componentes termina mandando cuando llega la hora de gobernar.

Porque una cosa es decir “no soy ni de derecha ni de izquierda”.

Y otra es que, cuando llegan las decisiones difíciles, la realidad no te deje esconderte detrás del centro.

Por Equipo de redacción

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