Seis meses de iniciado el brote de nuevo coronavirus SARS-CoV-2 que produce la enfermedad COVID-19, cada vez hay más información sobre el nuevo virus que puso en jaque el sistema sanitario mundial.
Todavía faltan conocer muchos aspectos de este nuevo virus, sobre todo cuáles son los mejores tratamientos para evitar su estadio grave, e inclusive el desarrollo de una vacuna eficaz para prevenirlo.
Teniendo en cuenta la información ya validad y consensuada, los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EEUU, el país más afectado por la pandemia en cuanto a número de contagios y víctimas mortales, ha publicado recientemente una guía sobre el coronavirus que intenta recopilar todas las evidencias científicas disponibles sobre su contagio.
Según explican los responsables, las recomendaciones de los CDC van en consonancia con las medidas que han tomado los diferentes gobiernos a la hora de confinar a la población y cerrar parcial o totalmente la economía de un país. Por un lado, los científicos de este organismo confirman la dicotomía que existe entre lugares cerrados y abiertos a la hora de trasmitir el virus: el riesgo es muy bajo en las actividades al aire libre pero muy alto de reuniones en espacios cerrados, como oficinas, lugares para servicios religiosos, cines o teatros.
Esto hace que el virus que causa COVID-19 se propague de manera muy fácil y sostenida entre las personas. El CDC explica que la carga viral hace que esta enfermedad se esté propagando de manera más eficiente que la influenza, pero no tan eficientemente como el sarampión, que es altamente contagioso.
Para tener una idea de cuando puede producirse una transmisión y así reducir la exposición al riesgo de los ciudadanos, los CDC hacen un cálculo aproximado de cuantas partículas virales puede emitir una persona contagiada cuando interactúa con alguien que no está enfermo.
Sin embargo, esta medida puede variar según el tono de voz: si una persona habla muy alto o incluso grita, la cantidad de partículas virales que expulsa por la boca puede ser mucho mayor.
Desde un comienzo se alertó que las peores formas de trasmitir COVID-19 es a través de dos de los síntomas más comunes de la enfermedad: toser y estornudar. Al toser, expulsamos aproximadamente 200 millones de partículas virales, de las cuales una cantidad suficiente para posibilitar el contagio puede permanecer en el aire durante horas en un entorno con poca ventilación. El resultado es similar cuando estornudamos.
En resumen, el CDC asegura basándose en la evidencia científica disponible que el COVID-19 se propaga principalmente a través del contacto cercano de persona a persona, aunque advierten de que algunas personas sin síntomas pueden transmitir el virus. En cualquier caso, el centro estadounidense lanza un aviso a navegantes sobre la mutabilidad de la información disponible sobre el coronavirus: “Todavía estamos aprendiendo sobre cómo se propaga el virus y la gravedad de la enfermedad que causa”.
Con información de Infobae
