Bolivia exige resultados: la crisis económica comienza a eclipsar el debate político
«La Constitución no da de comer». La frase, cada vez más repetida en mercados, barrios y centros de abastecimiento, refleja el estado de ánimo de una población golpeada por la escasez, el encarecimiento de productos y la incertidumbre económica. Mientras actores políticos debaten sobre la legalidad de las medidas, la defensa de la democracia y la vigencia de la Constitución, miles de familias están concentradas en una preocupación más urgente: cómo abastecer sus hogares, sostener sus negocios y cumplir con sus obligaciones económicas. En ese contexto, Bolivia parece haber entrado en una nueva etapa de la crisis, donde los discursos empiezan a perder espacio frente a una exigencia mucho más concreta: resultados.
