Bolivia no está en 1985, pero el fantasma del shock acecha si el próximo gobierno tropieza
Aunque las comparaciones con el Decreto Supremo 21060 y la terapia de shock de Sánchez de Lozada resurgen en el debate público, la realidad boliviana actual es distinta: no hay hiperinflación ni colapso monetario. Sin embargo, el futuro inmediato dependerá de cómo juegue el próximo gobierno y de la confianza que el mercado le otorgue a sus decisiones.
