mié. May 12th, 2021

Aborto en Chile: la prueba de fuego para el Congreso tras el estallido social

Ante las expectativas por la despenalización del aborto en Chile, Carolina Trejo conversó con la diputada comunista Karol Cariola sobre el proyecto de ley y el panorama al que se enfrenta en el Congreso. El debate ganó otro impulso tras la aprobación en Argentina y en el marco de la reforma constitucional chilena conquistada por el estallido social., […]

Si bien el estallido social de casi seis meses, entre 2019 y 2020, cambió la historia de Chile y permitió generar una Convención Constitucional para redactar la nueva Carta Magna del país, algunos debates aún siguen su curso por la vía parlamentaria. En el caso del aborto, una moción de 2018 presentada por 12 diputadas, entre ellas Karol Cariola, llega al pleno en un momento clave.

El texto propone la modificación del Código Penal para despenalizar y con ello permitir la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación. Pero a pesar del impulso de las manifestaciones callejeras y la previa aprobación de la ley en Argentina, su viabilidad en Chile depende de un juego político entre los ya conocidos pros y contras, y los indecisos que siempre existen. Más allá del conteo de votos estimados para cada lado, Cariola es optimista y resalta el poder de la presión popular.

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«Hoy la correlación de fuerzas políticas no es quizás de las más favorables, sin embargo, lo que tenemos es una correlación de fuerza social que se expresa desde el movimiento feminista, que se expresa desde las calles y creo que eso también tiene un valor tremendo en el momento de tomar decisiones en el plano legislativo», opina.

«Con la configuración que tenemos en la Comisión de Mujer y Equidad de género, vimos que era una muy buena oportunidad para dar inicio a esta tramitación, a este debate, a esta discusión, y que esperamos darla de aquí a abril, para que podamos ponerlo en votación al menos en general, y escuchar a todos quienes sea necesario, pero sin lugar a dudas, avanzar», explica.

Para la parlamentaria, otro aporte que también se logra con el avance de esta discusión, es el reconocimiento de las mujeres como sujetas de derechos. «Nosotras creemos que este es un elemento central», porque es una discusión a partir de un factor que solo atañe a ellas.

«Porque somos nosotras las que parimos, porque somos nosotras las que nos embarazamos. Sin embargo, son los hombres los primeros en oponerse a garantizar derechos sexuales y reproductivos cuando se trata de hablar de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Y nosotras no estamos dispuestas, nunca más a que sean otros los que definan por nosotras, y creo que esto marca un precedente en esta dirección. Somos autónomas y tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos», afirma Cariola.

Despenalización del aborto en Chile: un debate necesario en un año clave.

Actualmente, el artículo 344 del Código Penal en Chile indica que «la mujer que causare su aborto o consintiere que otra persona se lo cause, será castigada con presidio menor en su grado máximo (de tres a cinco años de cárcel). Si lo hiciere por ocultar su deshonra, incurrirá en la pena de presidio menor en su grado medio».

La reforma de este apartado de la ley, que en 2018 no avanzó, hoy parece posible, porque a poco más de dos años el escenario es otro. La ola feminista, la revuelta social y la reciente legalización del aborto gratuito y voluntario en Argentina, son factores que permitieron facilitar la reactivación del proyecto. En diálogo con Sputnik le consultamos sobre este contexto a la parlamentaria, y de las otras implicancias que conllevaría esta iniciativa.
Entrevista a la diputada Karol Cariola

—¿Cuánto de la movilización social y de avance del movimiento feminista en Chile permitió volver a presentar este proyecto?

—Evidentemente el movimiento feminista ha sido muy importante en el avance de todas las políticas vinculadas a los temas de género en nuestro país, para nosotras las mujeres, no ha sido fácil encontrar espacios en los cargos de poder, donde se están tomando las decisiones, siempre estamos subrepresentadas y por lo tanto eso también ha significado un retraso en el desarrollo de políticas públicas.

Creo que es muy importante considerar que efectivamente el aporte que hace también en el avance de esta discusión es y seguirá siendo fundamental. Las mujeres movilizadas, las mujeres organizadas hemos hecho posible que los cambios en esta sociedad machista, patriarcal se vayan generando y que el camino de alguna manera se vaya despejando en la búsqueda de la conquista de nuestros derechos y de nuestra autonomía plena.

—¿Cómo recibieron la noticia y qué incidencia tuvo la legalización del aborto en Argentina para reactivar la iniciativa?

—Nosotras presentamos este proyecto el año 2018, sin embargo, evidentemente lo que ocurrió en Argentina fue un reimpulso. Yo creo que la emoción que sentimos las mujeres chilenas de ver como nuestras compañeras, hermanas argentinas, aquí al otro lado de la cordillera, lograron después de tantos años de esfuerzo, de lucha, de tantas jornadas, horas, durmiendo incluso fuera del Parlamento, exigiendo avanzar en este derecho fundamental, levantando sus pañoletas verdes, hicieron posible finalmente y lograron este objetivo, y eso fue no solamente un impulso, sino que también una tremenda inspiración para retomar la tramitación del proyecto de ley.

—¿Qué se busca lograr en lo concreto y también de fondo con esta moción parlamentaria?

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—Uno de los objetivos que nos trazamos fue eliminar en definitiva la penalización de la ley, sacar del código penal el aborto, considerando que una mujer que aborta no lo hace por gusto, no lo hace por placer, no lo hace por deporte, sino que lo hace por razones que muchas veces son sumamente complejas, y sumarle además la carga penal que eso significa, incluso la posibilidad de un presidio, es algo que nos parecía impresentable.

También tiene que ver con generar condiciones de descriminalización hacia las mujeres y también de constitución y de consolidación de derechos sexuales y reproductivos que deben estar muchísimo más presentes en todos los procesos legislativos, y en todos los procesos de transformación que Chile empezó a vivir y que no me cabe duda que en el proceso constituyente van a terminar por consolidarse.

—¿Cuál de esos derechos debiera fortalecerse con este proyecto?

—La maternidad debe ser voluntaria, debe ser deseada, debe ser programada o no debe ser, eso es un punto fundamental. Las mujeres que sean madres deben ser porque lo quieren, porque lo planifican, porque lo desean, porque lo esperan, no porque se les obliga, no porque se les impone, y creo que en esa misma dirección establecer este avance en relación a la despenalización del aborto.
Diputada chilena Karol Cariola

—¿A qué aspiran en ese sentido con este debate?

—Esperamos que efectivamente lo que se logró en Argentina también marque un precedente para abrir ciertas cabezas que lamentablemente en Chile siguen estando muy cerradas a la subjetividad individual, a las concepciones religiosas particulares, o a las concepciones morales individuales, y no se hacen cargo de la necesidad de avanzar en políticas públicas que sean más generales respecto de lo que pasa con las mujeres en nuestro país.

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Aspiramos a que el debate juicioso, argumentado, profundo, con altura de mira ayude a que algunas personas que quizás no están tan convencidos o convencidas se logran convencer, y que se den cuenta de que acá nosotras no estamos tratando de imponer nada a nadie, sino que lo que estamos haciendo es proteger a aquellas mujeres que han tomado una decisión o que tomarán en algún momento la decisión de interrumpir un embarazo.

—¿Y qué desearía usted?
—Mi convicción es que el aborto debiese ser un derecho garantizado en materia sanitaria, me refiero a que, si una mujer toma esa decisión, sea el Estado quién asuma la responsabilidad de cuidarla, de protegerla de resguardarla, de entregarle las herramientas sanitarias y también los acompañamientos sociales que sean necesarios para poder hacer de eso una decisión menos compleja, menos traumática, menos dolorosa y por tanto también menos riesgosa.

—¿Qué sucede si no prospera la iniciativa?

—Creo que si no llegásemos a tener los votos, que espero que no sea así, yo realmente confío en que la democracia funcione y que haya personas que se dejen convencer, que están dispuestos y dispuestas a escuchar, y creo que en esa dirección vamos a apostar a que el proyecto salga adelante. De todas maneras, de no salir tal y como queremos, yo creo que sin lugar a duda el debate vinculado a la autonomía de las mujeres, a los derechos sexuales y reproductivos, en un marco más general, donde sin duda el elemento de la interrupción voluntaria del embarazo es un elemento central, va a estar contenido en el debate del proceso constituyente, sin ninguna duda.

—¿Qué otros temas, que hoy están en la agenda de los movimientos feministas chilenos se pueden adelantar, o incorporar en la futura discusión constitucional?

¿Qué pasa después de una denuncia por violencia de género?
—Nosotros por lo menos desde el equipo parlamentario que constituimos la bancada feminista hemos estado trabajando también en una proyección legislativa que la hemos llevado adelante en el Parlamento, pero que también creemos que debe ser incidente en el debate de la Convención, que tiene que ver, por ejemplo, con establecer derechos constitucionales con una perspectiva de género, el reconocimiento del trabajo doméstico y bueno la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

—¿Y respecto a los temas sobre violencia de género?

—Hemos también planteado la necesidad de avanzar en la ley marco sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Fui autora de un proyecto que le hemos llamado «Sin consentimiento es violación», que es para, precisamente, establecer dentro del código penal que la violación es un delito que se genera a partir de una relación sexual sin consentimiento de una de las partes, donde lamentablemente la gran mayoría de las veces la parte que no entrega el consentimiento es la mujer. Y no solo la mujer en general, sino que sobre todo las mujeres menores, las niñas menores de 14 años representan más del 60% del total de las violaciones en Chile y esa es una realidad que queremos erradicar.
Emparejando la cancha de género
Marcha feminista

El 4 de marzo del 2020 la cámara de Diputados y el Senado aprobaron la paridad de género para el órgano constituyente que se conformaría tras la aprobación de una nueva Constitución en Chile, asegurado con ello la participación de un 50% de hombres y 50% de mujeres. Un hecho histórico que para Karol Cariola no tiene vuelta atrás.

«Creemos que la paridad llegó para quedarse. Y es necesario generar cambios en esa dirección y creo que todas las instituciones en Chile tienen que avanzar hacia procesos de construcción paritaria: las directivas de las empresas, los espacios de representación pública locales, me refiero a los municipios, en fin».

—¿Por qué resulta tan necesaria?

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—Creemos que la paridad tiene que ser un elemento de definiciones que además abra por sí mismo caminos que para las mujeres por muchos años han estado cerrados. Porque no es que nosotras no queramos estar en los espacios de decisión, no es que queramos usar el 23% del Parlamento, no es que queramos ser solo el 12% de las concejalías o el 9% de las alcaldías a nivel nacional, es porque sencillamente la política no está hecha para nosotras, no fue pensada de esa manera, y eso es muy lamentable porque genera sesgos en la elaboración de los planes de desarrollo de las políticas públicas.

En Chile la política y el poder se pensó y se desarrolló para que lo ejercieran hombres, eso es una realidad de que la que muchas mujeres no solo hemos sido testigos, sino que también hemos sido víctimas de la postergación, del machismo, de la exclusión, de la violencia política que se ejerce permanentemente en contra de nosotras en distintos ámbitos.

—¿Es posible realizar estos cambios, está preparado el país para eso?

—Siempre van a haber argumentos que van intenten frenar los proceso, a partir de la no preparación, pero yo creo que la preparación o las condiciones objetivas para los cambios, se generan, y para eso hoy día ya hay suficientes condiciones de subjetividad, y de lucha, y de espíritu trasformador como para poder avanzar en aquellas cosas que durante tantos años no se nos ha permitido.

Por Carolina Trejo, Sputniknews

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