Bolivia cuenta con una inmensa cantidad de ropa usada que ingresa de manera ilegal al país y es comercializada en diferentes mercados o lugares de la capitales y poblaciones.
Las personas que se dedican a la confección protestan y dicen que la Aduana debe evitar el ingreso de la ropa usada porque atenta a la producción local
Sin embargo, las personas que recurren a esos lugares de venta señalan que la confección nacional no es buena a diferencia de la ropa usada americana
Lo cierto es que ante está disyuntiva, el gobierno tiene la tarea de rediseñar la política de la producción textilera para no afectar a ambos sectores de la economía.
Algunos países en Europa para reducir los impactos de la contaminación y la explotación laboral deciden comprar ropa usada mientras en Bolivia la pequeña empresa pide al gobierno prohibir su ingreso
El impacto de los desechos textiles en Bolivia es difícil de establecer al igual que la ropa que se bota o se quema por tradiciones o costumbres.
Cuando se habla del rol de la industria textil en la emergencia climática, la atención se centra en la moda rápida o el fast fashion, con números tan alarmantes como universales que la transforman en el segundo rubro más contaminante del mundo solo superada por las empresas petroleras.
