Cochabamba, ubicada en una zona tectónicamente activa de la cuenca andina, enfrenta desafíos significativos en materia de seguridad estructural. A pesar de contar con normativas como la NB 1225001, la supervisión municipal sigue siendo deficiente, lo que permite edificaciones que no cumplen con los estándares técnicos requeridos para resistir sismos. Esto se vuelve aún más preocupante en un contexto de crecimiento acelerado de construcciones en altura.
El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, subrayó la importancia de monitorear la frecuencia y recurrencia de los sismos, pero especialistas insisten en que la prevención no puede limitarse a la observación. Se requieren simulacros periódicos, campañas de educación sísmica y una fiscalización estricta en el sector de la construcción.
Ejemplos internacionales como Japón demuestran que una combinación de infraestructura adecuada y conciencia ciudadana puede reducir drásticamente el impacto de los terremotos. En Cochabamba, esta tarea es urgente, especialmente en barrios donde las edificaciones precarias aumentan la vulnerabilidad de la población.
Ante la realidad sísmica del país, la pregunta no es si habrá otro sismo, sino cuándo. La diferencia entre un evento sin consecuencias y una catástrofe dependerá de la capacidad de autoridades y ciudadanos para transformar la preocupación en prevención efectiva.
Redacción central y agencias
