Jaime Dunn, aspirante a la presidencia en las elecciones generales de 2025, decidió marcar distancia con dos de los partidos históricos del país: el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y Acción Democrática Nacionalista (ADN). Según explicó en un comunicado difundido en redes sociales, su proyecto político busca consolidar un “pacto con el futuro” y no atarse a lo que considera estructuras del pasado.
“La visión de libertad que proponemos para Bolivia requiere nuevas estructuras, ideas frescas y liderazgos emergentes”, sostuvo Dunn, en respuesta a las críticas que lo acusan de haber roto compromisos políticos. Dirigentes de ADN y MNR lo señalaron por supuesta deslealtad, sin embargo, el precandidato aclaró que solo existieron diálogos sin resultados programáticos concretos.
En su discurso, Dunn también cuestionó el rumbo que ha tomado el denominado “Bloque Unido de Oposición”, al que acusa de privilegiar personalismos y cálculos políticos en detrimento de una agenda común. “No nos guiaremos por oportunismos ni encuestas, sino por un consenso que mire hacia adelante”, expresó.
Entre sus principales propuestas destacan la implementación de un Estado mínimo, la reducción del gasto público y una reforma profunda del sistema de justicia. Estas ideas, según el propio Dunn, responden a la necesidad de ofrecer una alternativa real y moderna frente al desgaste de la política tradicional.
Dunn apuesta por conectar con un electorado joven e independiente, desencantado con el actual sistema, y reafirma su voluntad de construir un nuevo vehículo político con base ciudadana. Su reto ahora será convertir ese discurso de renovación en una plataforma electoral competitiva de cara a los comicios de agosto.
Redacción central
