El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia confirmó la anulación de las personerías jurídicas del Partido de Acción Nacional Boliviano (PAN-BOL) y del Frente Para la Victoria (FPV), tras determinar que ambos partidos no alcanzaron el mínimo del 3% de los votos válidos requerido por la Ley 1096 de Organizaciones Políticas para mantener su estatus legal. Esta medida, oficializada el 7 de mayo de 2025, responde a denuncias presentadas por activistas como Rafael Hurtado y Peter Erlwein Beckhauser, quienes en marzo de este año solicitaron la cancelación de las personerías, alegando incumplimientos electorales.
La decisión se produce en un contexto político tenso, marcado por divisiones internas en el Movimiento al Socialismo (MAS) y crecientes tensiones sociales debido a la crisis económica que enfrenta el país. El vocal Gustavo Ávila del TSE destacó que, aunque la medida se había postergado en varias ocasiones, finalmente se tomó para cumplir con las normativas vigentes.
Sin embargo, no todos ven esta decisión como justa. El abogado constitucionalista Franklin Gutiérrez advirtió que, aunque legalmente válida, la anulación podría ser vista como un movimiento estratégico para consolidar el poder de las fuerzas políticas predominantes, como el MAS, que ahora enfrentará menos competencia en las elecciones de agosto.
Para FPV, la pérdida de su personería jurídica representa un golpe significativo, ya que era una posible plataforma para la candidatura del expresidente Evo Morales, quien ha visto limitadas sus opciones políticas tras ser inhabilitado por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) debido a restricciones de reelección establecidas en la Constitución.
Con esta decisión, el TSE no solo reduce el número de partidos habilitados para competir en 2025, sino que también redefine el escenario político, obligando a las fuerzas emergentes a replantear sus estrategias y alianzas en un entorno electoral cada vez más incierto.
Redacción central
