La encuesta revela un alto grado de desapego ciudadano hacia los candidatos en carrera: el 28% del electorado se divide entre votos blancos (5%), nulos (7,4%) e indecisos (15,5%). Esta cifra pone en evidencia una desconexión entre las campañas y las prioridades de la población, en medio de una crisis económica que parece haber desplazado el interés político a un segundo plano.
El periodista Andrés Gómez Vela sintetiza esta desconexión en una frase clave:
“El 28% de los electores no quiere a ninguno de los candidatos. Cuatro postulantes de la oposición se disputan el voto que nunca respaldó al MAS. Apenas el 13% del tercio que votaba por el masismo fluye en favor de Andrónico.”
La afirmación pone en evidencia tanto el debilitamiento del Movimiento Al Socialismo como la incapacidad de la oposición para capitalizar ese vacío.
El MAS ya no retiene su voto histórico
Con Evo Morales fuera de carrera por decisión del Tribunal Constitucional, el MAS entra a las elecciones más debilitado desde 2005. El candidato, Andrónico Rodríguez, apenas logra captar un 13,7% de apoyo, cifra lejana al histórico voto duro del masismo, que solía bordear el 30% o más.
De hecho, como indica Gómez, solo un 13% del antiguo tercio pro-MAS estaría hoy con Andrónico, una señal clara de fragmentación interna, fatiga del electorado tradicional y desgaste del discurso revolucionario.
Oposición dividida y sin liderazgo dominante
Por otro lado, los principales postulantes opositores tampoco logran consolidarse. Samuel Doria Medina, con su 19,6%, encabeza sin despegar, mientras Jorge “Tuto” Quiroga se mantiene competitivo con 16,6%, pero sin capacidad clara de expansión. Manfred Reyes Villa (8,8%) ha perdido impulso, y Rodrigo Paz Pereira (6,4%) no logra tracción nacional. Más atrás figuran Jhonny Fernández (3,8%), Eduardo del Castillo (1,4%), Eva Copa Murga (1,1%) y Fidel Tapia Zambrana (0,7%).
Todos ellos compiten por un mismo bloque: el voto que históricamente se ha mantenido distante del MAS, pero que ahora se reparte entre varios nombres sin un liderazgo opositor unificado.
Segunda vuelta casi segura y posible “pacto obligado”
Con estos números, es muy probable que las elecciones se definan en una segunda vuelta el 19 de octubre, ya que ningún candidato se acerca al 40% con 10 puntos de ventaja requeridos por ley para evitar el balotaje.
Esto podría dar lugar a una Asamblea Legislativa también fragmentada, ya que los comicios parlamentarios se celebran simultáneamente. Si ningún bloque alcanza mayoría, el futuro presidente tendría que negociar constantemente para gobernar, como sucedía entre 1985 y 2002, antes de que la actual Constitución introdujera el voto directo obligatorio.
¿Quién puede romper la apatía?
La clave ahora parece estar en quién logre movilizar al 28% del electorado no definido. Ese amplio segmento tiene el poder de inclinar los resultados y redefinir el mapa político.
El candidato o fuerza que sepa conectar emocionalmente con la población, interpretar sus temores económicos y presentar una visión creíble de futuro podría no solo pasar a segunda vuelta, sino proyectarse con legitimidad.
Pero mientras tanto, el mensaje de la encuesta es claro: la ciudadanía no está convencida, no se siente representada y exige más que discursos reciclados para volver a confiar.
Redacción central con información de Red Uno
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