La Fundación Jubileo reportó que, hasta abril de 2025, la deuda externa pública de Bolivia alcanzó los 13.674 millones de dólares, según cifras oficiales del Banco Central de Bolivia (BCB). Con una población estimada en 11,5 millones de habitantes, de acuerdo con proyecciones basadas en el último censo, esto implica que cada boliviano debe aproximadamente 1.189 dólares, una cifra coherente con los 1.200 dólares per cápita estimados por el analista René Martínez, de la propia Fundación Jubileo.
Este dato refleja una tendencia de endeudamiento creciente: en 2007, la deuda per cápita era de apenas 231 dólares, mientras que en 2022 ya alcanzaba 1.108 dólares. El salto representa un incremento de más del 400% en menos de dos décadas, una evolución que preocupa a expertos por su acelerado ritmo.
Al tipo de cambio oficial de Bs 6,96 por dólar, la deuda externa equivale a más de 95.200 millones de bolivianos y el monto per cápita representa unos 8.300 bolivianos. Esta cifra se torna más alarmante en el contexto actual de reservas internacionales netas (RIN) debilitadas, que según estimaciones no oficiales se sitúan por debajo de 1.800 millones de dólares, de los cuales apenas una fracción corresponde a divisas líquidas.
A este panorama se suma un déficit fiscal persistente, que en los últimos años ha superado el 8% del PIB, lo cual ha llevado al gobierno a recurrir a nuevo endeudamiento para cubrir gastos corrientes y amortizaciones de deuda previa. En este sentido, Jubileo advierte del riesgo de caer en una dinámica de «bola de nieve», en la que se adquieren créditos no para inversión productiva sino para pagar intereses y obligaciones vencidas.
La organización también señala la falta de transparencia en la gestión de los recursos obtenidos mediante endeudamiento y plantea la urgencia de realizar una auditoría pública para garantizar que estos fondos hayan sido efectivamente canalizados hacia proyectos con retorno económico y social.
Por su parte, el Gobierno defiende la sostenibilidad de la deuda externa, que ronda el 30% del PIB, y asegura que Bolivia sigue siendo uno de los países menos endeudados de América Latina en términos comparativos. No obstante, analistas económicos advierten que la deuda pública total (externa e interna) ya supera el 80% del PIB, según estimaciones agregadas, lo que coloca al país en una zona de vulnerabilidad macroeconómica.
Ante este escenario, la Fundación Jubileo recomienda: reducir el déficit fiscal mediante una racionalización del gasto público; reformar la política hidrocarburífera, hoy en declive por baja producción y menores ingresos por exportación; revisar el tipo de cambio fijo, que presiona las reservas y distorsiona los incentivos económicos; y, sobre todo, reorientar el endeudamiento hacia sectores productivos que garanticen retorno y sostenibilidad en el largo plazo.
En suma, el nivel de endeudamiento per cápita actual es un síntoma del deterioro financiero del Estado, y si no se toman medidas estructurales, la carga podría traducirse en mayores restricciones sociales y económicas para cada boliviano en los años venideros.
Redaccion central con información de Fundación Jubileo
