En 2004, cuando los registros tributarios aún eran manuales y carecían de verificación biométrica, una persona fue inscrita como contribuyente sin su consentimiento. Desde entonces, figura como deudora del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN). Pero ella nunca abrió ese NIT.
La deuda actual asciende a Bs5.510, según un comunicado emitido por el SIN el 11 de julio de 2025, tras la viralización del caso con cifras erróneas en redes sociales. Sin embargo, la historia no es sobre montos. Es sobre el acto en sí: una supuesta suplantación de identidad que, pese a ser denunciada, no pudo ser probada judicialmente, porque no hubo peritaje grafológico ni otros elementos técnicos.
Por ley, el SIN solo puede desvincular a una persona de una deuda tributaria mediante sentencia judicial ejecutoriada. Así lo exige el Código Tributario Boliviano. “Mandato legal”, señala la institución. La defensa del contribuyente queda reducida a una vía lenta, costosa y muchas veces inaccesible: la judicial.
🧩 Un sistema que cambió… pero no olvida
Desde 2009, Bolivia cuenta con un Padrón Biométrico Digital. Y desde este año, con el Registro Nacional de Contribuyentes (RNC) en el SIAT en Línea, que permite validar datos en tiempo real con el SEGIP y otras entidades. Hoy, registrar un NIT a nombre de otro es casi imposible.
Pero los errores del pasado siguen vivos en el sistema.
Y ese es el problema de fondo. La tecnología avanza, pero la administración tributaria aún arrastra historias heredadas de un sistema precario, que expuso a la ciudadanía a actos ilícitos cometidos por terceros, amparados en la ausencia de control.
📌 ¿Cuántos más?
Este caso no es aislado. En 2016 y 2017, el SIN denunció otros intentos de suplantación de identidad para obtener NITs. Aunque ahora existen filtros biométricos, hay decenas —o cientos— de registros previos que nunca fueron saneados. Muchos ciudadanos podrían estar cargando con deudas que no les pertenecen.
La solución no puede limitarse a un formulario o a una vía judicial. Requiere una política activa de depuración y reparación. Porque el derecho a la identidad y a la seguridad jurídica no caduca con el tiempo.
Redaccion central
