La Paz, 18 de agosto de 2025 — Las elecciones generales del 17 de agosto en Bolivia dejaron una postal de civismo y alta participación que fue reconocida por la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE), pero también expusieron las grietas de un sistema democrático que aún enfrenta desafíos como la polarización mediática, la violencia política contra las mujeres, la desinformación en redes sociales y la fragilidad institucional del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
El jefe de Misión, Davor Stier, afirmó que “el pueblo boliviano se pudo expresar en las urnas libremente” y que la jornada fue “un muy buen día para la democracia”. En la misma línea, la jefa de la delegación del Parlamento Europeo, Annalisa Corrado, sostuvo que el proceso se desarrolló en un ambiente “mayoritariamente tranquilo y cívico” y que este “puede consolidar la democracia y aportar más cohesión social”. Además, aseguró que la misión europea está lista para observar la segunda vuelta presidencial.
En sus conclusiones preliminares, la MOE UE resaltó la organización logística pese a la crisis económica, el éxito del sistema de resultados preliminares (SIREPRE) y el pluralismo mediático. Sin embargo, advirtió sobre el uso desigual de recursos en campañas, desequilibrios en la cobertura informativa, obstáculos a la participación indígena, acoso político a mujeres y una sofisticada campaña de desinformación digital amplificada por inteligencia artificial.
La jornada electoral transcurrió de forma pacífica y ordenada, con procedimientos eficientes y respeto generalizado al secreto del voto. Los observadores europeos evaluaron positivamente la apertura y votación en 422 mesas de 45 provincias, y describieron el recuento como “transparente y rápido”, aunque en algunos casos se realizó con excesiva prisa.
La MOE UE confirmó que seguirá observando el cómputo nacional y anunció la publicación de un informe final con recomendaciones para fortalecer futuros procesos electorales en Bolivia.
Por Juan Flores para CalleBolivia
