El Tribunal Supremo Electoral (TSE) expresó su preocupación por los retrasos en la distribución de material electoral debido a la escasez de combustibles que afecta al país.
A pocos días del balotaje, la institución enfrenta dificultades logísticas en la entrega de papeletas, ánforas y equipos de transmisión rápida, particularmente hacia zonas rurales donde la logística depende del transporte terrestre.
La ANH reconoció que persiste un “desfase de cuatro días” en la provisión de carburantes, y que se espera llegar al 100 % de abastecimiento en las próximas horas. Sin embargo, el panorama no deja de inquietar: el TSE necesita combustible de manera prioritaria para garantizar la llegada oportuna del material a los nueve departamentos y cumplir los plazos previstos.
En este contexto, YPFB debería activar un protocolo de prioridad institucional que asegure el suministro inmediato al órgano electoral, dado que cualquier interrupción en la cadena logística podría afectar la transparencia y credibilidad del proceso electoral.
El problema del combustible, que ya tensiona a sectores productivos y de transporte, ahora se convierte en una amenaza directa a la organización democrática si no se actúa con rapidez.
Más allá de la coyuntura, este episodio revela cómo la crisis energética trasciende el ámbito económico para incidir en el funcionamiento institucional del Estado, donde la falta de previsión oportuna puede comprometer derechos fundamentales como el del voto.
Redacción central Cochabamba
