El presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila, marcó distancia de la propuesta que busca reducir los salarios de los legisladores y afirmó que “no me parece una buena propuesta”, en referencia a la iniciativa que plantea bajar las dietas parlamentarias hasta los Bs 10.000. El titular del Senado argumentó que la medida no toma en cuenta los costos reales que enfrentan muchos legisladores que deben trasladarse desde sus regiones y mantener doble residencia en La Paz, además de considerar que el debate no responde a las prioridades más urgentes del país.
La declaración surge en medio de una discusión mediática impulsada principalmente desde el propio Legislativo, donde algunos parlamentarios promueven la rebaja salarial como una señal de austeridad y respuesta al malestar ciudadano. Sin embargo, desde la presidencia del Senado se insiste en que cualquier modificación a los ingresos debe ser parte de un análisis integral y no una decisión aislada o de carácter político coyuntural.
En paralelo a este debate, el Órgano Ejecutivo, a través del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, solicitó la modificación del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026, con el objetivo de ajustar el gasto público y reducir el déficit fiscal. Espinoza adelantó que el nuevo planteamiento presupuestario contemplará un ajuste salarial dentro del sector público, como parte de una política de ordenamiento financiero y austeridad, aunque sin detallar todavía a qué sectores alcanzará de manera específica.
Este escenario abre la interrogante sobre si el eventual ajuste salarial anunciado por el Ejecutivo incluirá también a diputados y senadores, un punto que aún no ha sido aclarado oficialmente. Mientras tanto, la discusión sobre los sueldos legislativos permanece más en el plano político y mediático que en una decisión concreta, quedando su definición final atada al debate y aprobación del presupuesto reformulado en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
Redacción central La Paz
