El jefe de la diplomacia boliviana sostuvo que el país necesita reconstruir puentes y abandonar una etapa que, a su juicio, redujo la presencia de Bolivia en los grandes debates globales. En ese sentido, afirmó que la política exterior actual busca abrir una nueva etapa basada en cooperación económica, seguridad regional y vínculos estratégicos.
Las declaraciones se producen en medio de la agenda internacional que impulsa el gobierno de Paz, que incluye encuentros con líderes del continente y el intento de reposicionar a Bolivia dentro de la discusión hemisférica sobre comercio, migración y lucha contra el narcotráfico.
Aramayo explicó que el objetivo es ampliar la relación con socios clave y dejar atrás una agenda exterior centrada exclusivamente en conflictos políticos o discursos ideológicos. Según dijo, el país necesita integrarse a las dinámicas globales para atraer inversión, fortalecer el comercio y mejorar su inserción regional.
El canciller también defendió que la nueva estrategia busca que Bolivia vuelva a ser un actor activo en el escenario internacional. “No se trata solo de cambiar discursos, sino de participar en la mesa donde se toman decisiones”, señaló al explicar el giro que impulsa la actual administración.
Por Equipo de redacción
