El pronunciamiento de Morales no pasó desapercibido. En su publicación, el líder del trópico recordó los acontecimientos de 2019 y volvió a calificar de “golpe de Estado” la crisis política que derivó en su salida del poder y en la presidencia transitoria de Jeanine Áñez.
Morales señaló que Camacho fue uno de los principales actores de ese proceso y lo vinculó políticamente con la derecha regional, al compararlo con el expresidente brasileño Jair Bolsonaro. En el mismo mensaje también criticó a sectores de la oposición boliviana por —según él— mantener cercanía política con el expresidente estadounidense Donald Trump.
El reclamo del exmandatario boliviano refleja la incomodidad que generó en su entorno la reunión en Brasil. Durante años, Lula fue uno de los líderes internacionales que expresó respaldo a Morales tras la crisis de 2019, por lo que el hecho de que el mandatario brasileño dialogue con figuras opositoras bolivianas abre un nuevo capítulo en la relación política dentro de la izquierda regional.
Más allá del tono del mensaje, analistas consideran que el episodio evidencia cómo la política boliviana sigue proyectándose en el escenario internacional. Mientras la oposición busca posicionarse en espacios diplomáticos y económicos, Morales insiste en mantener vigente la narrativa del “golpe” como eje de disputa política en el país.
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Por Equipo de redacción
