La decisión fue confirmada por el secretario de Cámara del TSE, Fernando Arteaga, quien validó el retiro de NGP del proceso electoral. Con este movimiento, la contienda queda prácticamente definida, en un giro que cambia el tablero político paceño sin que medie el voto en segunda vuelta.
Desde NGP, la explicación no tardó en llegar: denunciaron falta de coordinación y compromiso por parte de su propio candidato, René Yahuasi. La ruptura interna, más que un cálculo electoral, expone fisuras dentro de la organización y deja en evidencia que la disputa no solo era contra el rival, sino hacia adentro.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una vieja discusión en la política boliviana: ¿hasta qué punto los candidatos tienen margen propio o están atados a las decisiones de su partido? En los hechos, cuando la línea partidaria pesa más que la candidatura, el resultado puede ser abrupto: se compite, pero también se puede bajar la persiana de un día para otro.
Lo ocurrido en La Paz no es menor. Más allá del resultado, instala dudas sobre la solidez de las alianzas, la disciplina interna y el verdadero poder de decisión dentro de las organizaciones políticas. En la práctica, el electorado queda como espectador de decisiones que se toman en mesas cerradas.
Por Equipo de redacción
