En declaraciones a ERBOL, Argollo fue contundente al referirse al nombramiento de Blanco, recordando su paso por el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. “Lastimosamente el ministro que asume es una momia del pasado… no sé qué solución le va a dar al presidente”, afirmó, en una crítica que trasciende lo personal y se instala en el terreno político e histórico.
El señalamiento no es menor. La alusión a la gestión de Sánchez de Lozada revive una etapa marcada por la privatización de los hidrocarburos y conflictos sociales como la Guerra del Gas, lo que refuerza la narrativa de sectores sociales que ven en este tipo de designaciones un retroceso o reciclaje de figuras del pasado.
Las declaraciones se producen en un contexto particularmente delicado para el sector. Bolivia enfrenta problemas de abastecimiento de combustibles, cuestionamientos por la calidad de la gasolina y una creciente presión social, mientras la estatal YPFB atraviesa una etapa de inestabilidad institucional.
En ese marco, Argollo también vinculó la coyuntura con la reciente salida de Claudia Cronenbold, sugiriendo que su renuncia responde a la complejidad del escenario energético. “Seguramente ha visto lo difícil que está esta situación”, sostuvo, reforzando la percepción de crisis interna.
Las críticas de la COB apuntan directamente a la gestión gubernamental, instalando la idea de improvisación en la toma de decisiones en un sector considerado estratégico para la economía nacional.
Por Equipo de redacción
