Durante una declaración en Sucre, Lara sostuvo que ofrecer cárcel a los movilizados no resolverá la crisis y que el Gobierno necesita abrir mayores espacios de diálogo. La afirmación se produce en medio de bloqueos, protestas y una escalada de tensión impulsada por sectores diversos que incluyen maestros y otros actores sociales.
El vicepresidente enfatizó que muchos de esos sectores “fueron contrarios a Evo Morales”, desmontando parcialmente la narrativa oficial que atribuye las movilizaciones únicamente a una estrategia del exmandatario. Con ello, Lara apunta a que existe un malestar más profundo relacionado con la economía, el desgaste institucional y la falta de respuestas concretas.
La crítica también abre otro debate dentro del Ejecutivo: si el problema es un estilo de conducción percibido como distante o si existe una débil capacidad política de los ministros para contener los conflictos antes de que escalen. En escenarios de crisis, la función del gabinete suele ser precisamente generar negociación, descomprimir tensiones y construir puentes con los sectores movilizados.
Sin embargo, la acumulación de conflictos estaría mostrando que el Gobierno enfrenta dificultades para articular una estrategia política capaz de amortiguar el impacto de la crisis económica. La frase de Lara sobre la “soberbia” termina así convertida en un mensaje interno y externo: una advertencia de que la confrontación permanente podría agravar aún más la situación social.
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Por Equipo de redacción
