La interrupción del suministro eléctrico se registró a las 18:41 de este martes y, según Naabol, fue restablecida a las 19:14. La entidad aseguró que su personal técnico activó los procedimientos correspondientes y realizó el “rearme y restablecimiento del sistema eléctrico”.
Hasta ahí, el hecho está claro: Viru Viru sufrió una interrupción eléctrica durante 33 minutos y posteriormente recuperó sus operaciones.
Pero el episodio adquiere otra dimensión por tratarse de un aeropuerto internacional. El comunicado de Naabol no precisa qué sistemas quedaron afectados durante ese periodo ni cuáles continuaron funcionando mediante mecanismos de respaldo.
El jurista Franz Barrios planteó una hipótesis que, por ahora, no puede ser presentada como un hecho: que el apagón pudo haber generado deliberadamente un “punto ciego” operativo y reducido temporalmente controles, cámaras, registros o capacidad de supervisión para facilitar eventuales irregularidades.
La hipótesis requiere evidencia. Pero también plantea preguntas legítimas que Naabol debería responder: ¿las cámaras continuaron grabando?, ¿los controles de acceso permanecieron operativos?, ¿qué sistemas funcionaron con respaldo?, ¿se conservaron íntegramente los registros?, ¿qué originó la falla y qué ocurrió en el aeropuerto durante esos 33 minutos?
En un aeropuerto sometido a controles de seguridad, decir que las operaciones fueron restablecidas no necesariamente responde qué pasó mientras estuvieron interrumpidas.
El apagón es un hecho comprobado. El supuesto “punto ciego” es una hipótesis. Lo que corresponde ahora es determinar, con evidencia técnica, qué ocurrió realmente durante esos 33 minutos.
Por Equipo de redacción
