Dom. Oct 4th, 2026

JPMorgan mira a Bolivia y encuentra la traba detrás de los dólares: la inversión

Bolivia puede ordenar el tipo de cambio y conseguir un acuerdo con el FMI, pero eso no garantiza que el capital privado llegue. Facundo Gómez Minujín, CEO de JPMorgan para Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay, puso el dedo en una herida más profunda: la falta de inversión extranjera y un marco constitucional que, según su lectura, la limita. El dato no es menor: JPMorgan todavía no evalúa operaciones concretas en Bolivia.

La entrevista de Bloomberg Línea deja una señal que va más allá de la coyuntura cambiaria. Gómez Minujín reconoció como pasos positivos la unificación del sistema cambiario y el acuerdo de Bolivia con el FMI por unos US$1.900 millones.

Pero cuando se le preguntó si JPMorgan ya analizaba operaciones concretas de financiamiento para empresas y proyectos privados en Bolivia, la respuesta fue corta: “no todavía”.

Para el ejecutivo, el problema central no es solamente conseguir financiamiento externo. Bolivia tiene recursos naturales, pero no logra convertirlos suficientemente en inversión, producción y dólares.
“Necesita tener inversión extranjera porque los recursos los tiene, pero hoy no los puede utilizar”, sostuvo Gómez Minujín. También señaló la necesidad de aumentar las reservas y generar más dólares.

El problema señalado por JPMorgan está en las condiciones, restricciones y garantías que establece el marco constitucional para esa inversión, especialmente en sectores estratégicos.

De hecho, el Gobierno de Paz ya había presentado un proyecto de ley de inversiones que busca limitar la discrecionalidad estatal sobre expropiaciones y nacionalizaciones y crear mecanismos para atraer capital privado.

Bloomberg Línea informó además que la propuesta intenta utilizar contratos de asociación como una vía para atraer inversión sin modificar necesariamente la Constitución.

El mensaje de JPMorgan, entonces, no es que Bolivia carezca de recursos. Es casi lo contrario: tiene recursos, pero necesita crear las condiciones para que el capital se anime a explotarlos.

Y esa diferencia importa. El FMI puede aportar financiamiento y un programa de estabilización puede ordenar variables macroeconómicas. Pero una inversión privada de largo plazo necesita además reglas previsibles, protección jurídica y capacidad de recuperar el capital bajo condiciones conocidas.

Por eso la frase de Gómez Minujín adquiere peso: la discusión ya no es solamente cómo conseguir dólares, sino cómo conseguir que alguien quiera traerlos para invertirlos en Bolivia.

Por Equipo de redacción

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