Vie. Ago 21st, 2026

Urgen recursos para atender emergencia por inundaciones en Bolivia

Con más de 452 mil familias afectadas y 136 municipios declarados en emergencia y/o desastre, Bolivia enfrenta una crisis humanitaria y productiva debido a las intensas lluvias. El Gobierno estima que se requieren Bs 722 millones para la atención de los damnificados y la recuperación agrícola, mientras insta al Legislativo a aprobar créditos por $us 350 millones para enfrentar la emergencia.

Bolivia enfrenta una de las peores emergencias climáticas de los últimos años debido a las intensas lluvias que han provocado inundaciones en 217 municipios, afectando a más de 452 mil familias. De estos municipios, 136 han sido declarados en emergencia y/o desastre, mientras que miles de hectáreas de cultivos han quedado anegadas, amenazando la seguridad alimentaria del país y poniendo en riesgo la estabilidad económica de muchas regiones.

El Gobierno ha estimado que se requieren al menos Bs 722 millones para hacer frente a la crisis y mitigar los efectos del desastre. Sin embargo, la respuesta institucional aún depende de la decisión de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde el Ejecutivo ha solicitado la aprobación de créditos por un total de $us 350 millones. El viceministro de Planificación y Coordinación, David Guachalla, ha enfatizado la urgencia de estos recursos y ha instado a los legisladores a dejar de lado intereses políticos para atender las necesidades de la población.

Mientras el debate legislativo avanza lentamente, los efectos de las inundaciones siguen expandiéndose. Departamentos como La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Beni y Santa Cruz registran un alto número de municipios afectados, con infraestructuras dañadas y comunidades enteras en condiciones de vulnerabilidad. En el sector agrícola, el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Yamil Flores, ha confirmado que el 3,5% de más de 3 millones de hectáreas de cultivos ha sido severamente afectado, lo que podría comprometer la producción nacional de alimentos en los próximos meses.

El desafío para el país no solo radica en la gestión de los recursos, sino también en la eficiencia de la respuesta estatal. La coordinación entre niveles de gobierno y la rapidez en la ejecución de medidas serán determinantes para evitar un impacto mayor en la economía y la calidad de vida de los bolivianos. En este contexto, la demora en la aprobación de los créditos y la falta de acciones inmediatas pueden agravar aún más una situación ya crítica, en la que miles de familias esperan soluciones concretas mientras enfrentan la pérdida de sus hogares y medios de subsistencia.

Redacción central y agencias

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