La cobertura de velorios y entierros por parte de los medios de comunicación volvió a generar rechazo. La periodista Claudia Soruco planteó que, por ética, los medios y periodistas deberían dejar de acudir a estos espacios de duelo, señalando que no aportan valor informativo y fomentan el morbo. “No está bien, no tiene aporte”, afirmó.
Su declaración abrió un debate en redes. El comunicador Juan Humerez respaldó la postura: “Cuando uno pierde un familiar lo menos que quiere es el consuelo mediático, mucho menos responder preguntas absurdas como ‘¿cómo se siente?’”, dijo, criticando el oportunismo emocional.
El usuario Batos Portada fue más duro: “En casi todos los medios se perdió la ética, todo es amarillismo. Falta que digan: ‘Tenemos las imágenes con lujo de violencia’”.
Desde un ángulo más estructural, Antoine consideró que el morbo vende porque la sociedad fue moldeada así: “Es producto de una dejadez intencional de regímenes y políticos inescrupulosos, que han capitalizado esta subcultura para su beneficio”.
Carlos De Marchi sumó una arista política: “Hasta el periodismo fue degradado por el MAS”, en alusión al partido oficialista en Bolivia.
El tema reabre una vieja herida sobre los límites éticos del periodismo en tiempos de tragedia, y cómo el dolor se convierte —sin filtro ni consentimiento— en espectáculo mediático.
Redacción central
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