Juan Carlos Huarachi, al frente de la Central Obrera Boliviana (COB) desde 2018, confirmó que no intentará prolongar su permanencia en el cargo, cediendo a las presiones internas que exigían un relevo en la dirección. Su decisión se oficializará en el XVIII Congreso Nacional Ordinario de la COB, previsto del 6 al 10 de octubre en Cobija, Pando, donde se elegirá a la nueva directiva.
Durante su pronunciamiento, Huarachi fue claro: “Vamos a bajar a trabajar”, una declaración que refleja su voluntad de retornar a las bases tras superar los límites estatutarios de dos gestiones consecutivas de dos años cada una. La prolongación de su mandato había generado malestar en sectores como la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), que reclamaron la necesidad de recuperar la independencia sindical y mayor autonomía frente a los gobiernos del MAS, incluido el actual de Luis Arce.
Su salida llega en un contexto de tensiones crecientes, con abucheos en actos públicos y críticas a su rol de cercanía con el oficialismo. Ante ese panorama, Huarachi anunció la convocatoria a un ampliado nacional para afinar los preparativos del congreso de octubre, considerado clave para el futuro de la organización obrera más influyente del país.
La COB, que históricamente ha sido un actor central en la vida política y social boliviana, se encamina hacia un proceso de renovación que podría marcar un giro en su relación con el poder político. Con su frase reiterada, “Vamos a bajar a trabajar”, Huarachi busca cerrar un ciclo y responder a la demanda de las bases de abrir espacio a una nueva generación de líderes sindicales.
Redacción central La Paz
