La detención de Felipe Cáceres, considerado durante años el “zar antidrogas” en el gobierno de Evo Morales, marca un punto de inflexión. Fue aprehendido tras un operativo en el Trópico de Cochabamba, donde la FELCN reportó la existencia de un presunto laboratorio de cristalización de cocaína.
Su arresto se suma al de Elba Terán, quien fue aprehendida en días precedentes con 10 kilos de cocaína en Villa Tunari, Cochabamba. Terán no ha ocupado cargos políticos electos, pero su cercanía familiar con Margarita Terán, histórica dirigente cocalera del MAS, y su historial judicial la ubican en el centro de la polémica.
Evo Morales reaccionó rápidamente. Denunció que el caso contra Cáceres es “todo un montaje, preparado con anticipación y bien montado”, y acusó al gobierno de Luis Arce de intentar desacreditar a sus excolaboradores y desviar la atención de otros escándalos.
Para la oposición y parte del oficialismo crítico, estas detenciones refuerzan la percepción de que personas vinculadas al núcleo del «evismo» podrían estar involucradas en actividades ilícitas. Más allá de la resolución judicial, estos casos se convierten en un desafío político para Morales para revertir la posición de rivales o lo que él llama como la «nueva derecha»
Redacción central La Paz
