En una entrevista con El País, la autora de La era del capitalismo de la vigilancia sostiene que las grandes plataformas digitales no solo dominan mercados, sino que han construido un modelo económico basado en la captura masiva de datos personales para anticipar e influir en el comportamiento humano. Ese poder, afirma, ya trasciende el ámbito económico y comienza a competir con el de los propios Estados.
Zuboff identifica a los máximos ejecutivos de estas compañías como «caciques corporativos», actores que concentran una capacidad de decisión e influencia sin precedentes y que avanzan más rápido que las instituciones encargadas de regularlos. A su juicio, la expansión de la inteligencia artificial acelera aún más ese proceso.
La investigadora también lanza una crítica directa a la dirigencia política. Considera que muchos gobiernos han enfrentado esta transformación con respuestas improvisadas, escasa visión estratégica y una regulación que siempre llega después de que la tecnología ya cambió las reglas del juego.
Su advertencia va más allá de la privacidad. Sostiene que, cuando un reducido grupo de corporaciones controla los datos, los algoritmos y la infraestructura digital, también puede influir sobre la información, el debate público y las decisiones colectivas, debilitando progresivamente los mecanismos de control democrático.
Para Zuboff, la pregunta ya no es si la inteligencia artificial cambiará la sociedad, sino quién establecerá sus reglas: las instituciones democráticas elegidas por los ciudadanos o un puñado de gigantes tecnológicos con un poder global cada vez mayor.
Por Equipo de redacción
