El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional marca un cambio de época para la economía boliviana. Después de años de déficits crecientes, caída de los ingresos provenientes del gas, pérdida de reservas y presión sobre las cuentas públicas, el país debe emprender un ajuste que ya no puede postergarse indefinidamente. El programa contempla una reducción del gasto público equivalente al 8,5% del Producto Interno Bruto en tres años, junto con medidas destinadas a recuperar el equilibrio fiscal y estabilizar la economía. La discusión, por tanto, ya no debería centrarse únicamente en si Bolivia necesita ajustar, sino en cómo se hará ese ajuste y quién terminará pagando el costo.
El Gobierno tiene una oportunidad para demostrar que austeridad no significa simplemente recortar recursos destinados a la población. El primer campo de acción debería ser el propio aparato estatal: revisar ministerios y estructuras administrativas, eliminar gastos innecesarios, transparentar contrataciones, reducir duplicidades y, sobre todo, enfrentar el problema de las empresas públicas que no cumplen una función económica o social justificable y que demandan recursos del Tesoro. Si el Estado no puede demostrar que está reduciendo su propia grasa antes de pedir sacrificios a la sociedad, la legitimidad del programa quedará seriamente comprometida.
En ese contexto, la creación de una Secretaría Privada dentro del entorno presidencial resulta, como mínimo, una señal que requiere explicación. No necesariamente significa que el gasto sea significativo frente al tamaño del déficit nacional, pero políticamente envía un mensaje contradictorio cuando el Gobierno acaba de asumir ante el FMI compromisos de consolidación fiscal y austeridad. En una crisis de esta magnitud, incluso gastos relativamente pequeños pueden convertirse en un problema de credibilidad si la ciudadanía percibe que quienes administran el Estado no están aplicando a su propia estructura las mismas restricciones que se les exige a los demás.
La parte más sensible llegará en 2027, cuando avance la eliminación de las subvenciones a los combustibles. El impacto no se quedará en los surtidores: puede trasladarse al transporte, la producción, la logística y, finalmente, al precio de los alimentos. Un ajuste de esta naturaleza puede ser económicamente necesario para corregir una distorsión, pero socialmente peligroso si no está acompañado por mecanismos de compensación para los hogares más vulnerables. El objetivo no debería ser mantener indefinidamente una subvención generalizada, sino reemplazarla por una protección social focalizada que evite que los sectores de menores ingresos carguen con una parte desproporcionada de la transición.
También habrá que observar qué ocurre con los ingresos. Reducir el gasto es apenas una parte del programa. Bolivia necesita ampliar y hacer más eficiente la recaudación, combatir la evasión, revisar los privilegios y mejorar la administración tributaria sin convertir el ajuste en una persecución de quienes ya cumplen. La sostenibilidad fiscal requiere que el Estado recaude mejor, pero también que el dinero recaudado sea utilizado con mayor eficiencia.
El otro gran desafío está fuera de la planilla pública: generar dólares y recuperar la capacidad productiva. La seguridad energética, nuevas reglas para hidrocarburos y minería, mayor inversión privada y condiciones que permitan aumentar las exportaciones serán determinantes para que el ajuste no sea simplemente una contracción de la economía. Ordenar las cuentas sin crear nuevas fuentes de producción y divisas dejaría a Bolivia estabilizada, pero sin una salida sostenible.
El acuerdo con el FMI puede convertirse así en una oportunidad para corregir los desequilibrios acumulados durante años y dejar atrás un modelo que sobrevivió al agotamiento de la bonanza gasífera sin realizar a tiempo un aterrizaje ordenado. Pero la legitimidad de ese proceso dependerá de la coherencia del Gobierno. La gente aceptará con mayor dificultad el sacrificio si observa que el Estado no comienza por sí mismo.
Por Equipo de redacción
