Video retirado expone fallas de comunicación y golpea la credibilidad presidencial
El retiro de un video presidencial bajo el argumento de que fue publicado sin una revisión final no solo deja mal parada a la estructura de comunicación del Gobierno, sino que reabre una cuestión elemental de responsabilidad política. En comunicación estratégica existen filtros, asesores y equipos de validación, pero ninguno está por encima del criterio de quien graba y autoriza un mensaje. Si el Presidente leyó el guion, lo grabó y permitió su difusión, la explicación de una falla técnica resulta insuficiente para despejar las dudas sobre quién asumió realmente la decisión. En un contexto de creciente desconfianza ciudadana, episodios de esta naturaleza terminan afectando un activo cada vez más deteriorado: la credibilidad presidencial.
