Más dinero para la justicia, ¿cura o paracetamol? La reforma a una ley de 1923 aliviaría las finanzas, pero no la crisis judicial
La decisión de modificar una ley de 1923 para destinar al Órgano Judicial los depósitos judiciales prescritos aparece como un alivio financiero frente a la amenaza de un paro de jueces por falta de presupuesto. Sin embargo, la medida difícilmente resolverá una crisis que trasciende lo económico: la mora procesal, la excesiva burocracia, los persistentes indicios de corrupción, los cuestionamientos sobre la independencia frente a intereses políticos y la necesidad de fortalecer la solvencia ética de quienes administran justicia.
