Santa Cruz fue el escenario de una intervención distinta y profundamente reflexiva por parte de Jean Pierre Antelo Dabdoub, presidente de CAINCO, quien, lejos de los acostumbrados anuncios o balances, optó por un enfoque introspectivo que marcó el tono de su encuentro con periodistas. Frente a un auditorio expectante, abrió con una declaración directa: “Hoy no tengo anuncios, ni buenas ni malas noticias. Hoy lo que quiero compartir con ustedes es una lista de preguntas”. A partir de esta introducción, trazó un diagnóstico preocupante sobre el estado del país, desde la crisis económica hasta las dudas sobre la institucionalidad democrática, invitando a los medios a sumarse en la búsqueda de respuestas que, según dijo, “todo boliviano merece”.
Antelo no eludió temas espinosos. Cuestionó abiertamente la viabilidad del modelo económico del gobierno, señalando que la inflación, el desabastecimiento de combustible y la falta de divisas no solo son problemas coyunturales, sino síntomas de un modelo estructuralmente débil. “Presidente Arce, ¿dónde quedó la autocrítica?”, lanzó, en un momento que dejó claro su escepticismo sobre la capacidad del mandatario para abordar las fallas de gestión. Asimismo, se refirió al Bicentenario como una oportunidad desperdiciada, calificando de “inaceptable” que Bolivia llegue a esta fecha histórica con su mayor déficit fiscal y con una población que, más que celebraciones, clama por certezas y soluciones.
El líder de CAINCO también alzó la voz sobre la incertidumbre que rodea las elecciones generales de 2025. Enfatizó la urgencia de garantías para un proceso transparente y legítimo, cuestionando el rol del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) en la inhabilitación de candidaturas y los riesgos de una instrumentalización política. “¿Cómo llegaremos a las elecciones 2025?”, preguntó con firmeza, emplazando tanto al gobierno como al Tribunal Supremo Electoral y a la Asamblea Legislativa Plurinacional. La convocatoria a un diálogo nacional fue otra de sus propuestas centrales, dejando en claro que, en un país marcado por la desconfianza, solo la transparencia y la voluntad política podrán allanar el camino hacia un futuro más estable.
