El anunciado paro indefinido del transporte en Bolivia quedó en suspenso tras un cuarto intermedio acordado con el Gobierno, pero la tensión no ha desaparecido. La destitución de Marcel Claure, presidente de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), y compromisos sobre el suministro de combustible y créditos alivianaron el conflicto, aunque los choferes aún exigen la salida del viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, a quien acusan de ineficiencia en el control de precios.
Bolivia contuvo el aliento ante la posibilidad de un paro indefinido del transporte, una medida que amenazaba con paralizar el país. Sin embargo, la Confederación de Choferes decidió dar un respiro y aceptar un cuarto intermedio, dejando en suspenso la protesta sin renunciar a sus demandas. El Gobierno, en un intento por desactivar el conflicto, accedió a destituir a Marcel Claure, una de las exigencias clave del sector.
Lucio Quispe, máximo representante de los choferes, explicó que además de la remoción de Claure, el Ejecutivo se comprometió a normalizar el abastecimiento de combustible, garantizar cilindros para la conversión a GNV y abrir mesas de diálogo con la banca para tratar las deudas del sector. A pesar de estos avances, advirtió que el Gobierno tiene solo unos días para cumplir lo prometido.
La exigencia más sensible sigue sobre la mesa: la salida del viceministro Jorge Silva, a quien acusan de no tomar medidas efectivas contra la especulación y el alza de precios. “Esperamos que cumplan esta semana”, sentenció Quispe, dejando claro que la suspensión del paro es solo una tregua.
Consultado sobre su situación laboral el Viceministro Silva. dijo que deberá determinar el presidente y el ministro de Justicia.
Redacción central y agencias
