La campaña electoral en Bolivia para 2025 comienza a tomar forma en medio de una creciente fragmentación de la oposición. Mientras el oficialismo, liderado por el MAS, intenta reorganizar sus filas tras disputas internas, la oposición enfrenta desafíos propios, incluyendo críticas y demandas de unidad desde su propia base.
En este contexto, el expresidente Jorge Tuto Quiroga, uno de los nombres más visibles del sector opositor, ha intensificado sus críticas hacia el gobierno. En recientes declaraciones, Quiroga afirmó que Evo Morales «se farreó el gas, derrochó dólares, nos hundió en corrupción y llenó de narcotráfico», acusando a Andrónico Rodríguez, presidente del Senado en el mandato de Luis Arce, de haber sido «mano derecha» en ese proceso. Quiroga subrayó que Rodríguez, a pesar de su discurso renovador, fue una figura clave en los últimos gobiernos del MAS, sugiriendo que su intento de desmarcarse ahora es una táctica política.
Sin embargo, estas críticas han provocado respuestas mixtas en redes sociales. Algunos usuarios, como Lita, cuestionaron directamente a Quiroga y a Samuel Doria Medina, otro líder opositor, por la falta de unidad: «¿Dónde están ustedes? ¿Van a continuar fragmentándonos? Porque sepan bien que si el MAS gana, se los vamos a cobrar a ustedes dos», advirtió.
Otros, como Roger Rivero, sugirieron que el discurso de Quiroga se ha vuelto repetitivo, mientras que Miguel Sánchez pidió menos ataques y más propuestas concretas para superar la crisis económica que enfrenta el país: «Ahora cuéntele a Bolivia cómo la sacará de la crisis económica. Menos ataques y más propuestas».
La presión sobre Quiroga y otros líderes opositores refleja el desafío de consolidar un frente común capaz de enfrentar al MAS en 2025, en un escenario en el que, según analistas, la dispersión del voto podría ser decisiva.
Redacción central
