El sector gastronómico de Cochabamba atraviesa una de sus peores crisis en décadas. La escasez de pollo —insumo esencial para las broasterías y restaurantes populares— junto con el aumento en el precio del aceite comestible, ha provocado el cierre de decenas de negocios y pone en riesgo cerca de 30.000 empleos directos, según la Cámara Gastronómica local.
“Es una tragedia. No hay pollo, y el poco que llega está a precios impagables. Tuvimos que cerrar porque no podemos sostener los costos”, lamenta Veymar Daza, propietario de una pollería, un icónico negocio que evalúa cerrar definitivamente su sucursal en la ciudad.
Las pérdidas del sector gastronómico ya superan los Bs 5 millones, en un contexto agravado por bloqueos viales que impiden el traslado de alimentos, pollitos bebé y medicamentos avícolas desde Santa Cruz. La Asociación Nacional de Avicultores (ANA) advierte que más de un millón de aves podrían ser sacrificadas por desnutrición, y que la reposición de pollos ha caído al 33%, afectando a toda la cadena.
En los mercados, el precio del kilo de pollo se ha disparado hasta Bs 31,50, frente a los Bs 19-22 habituales. Aunque en algunos momentos se ha registrado una sobreoferta temporal, con precios de Bs 15-17, esto responde a remates urgentes por parte de productores desesperados y no representa una solución estructural.
El precio del aceite también ha subido drásticamente, llegando a Bs 33 por litro, lo que ha incrementado en un 24% los costos operativos de broasterías, afectando sus márgenes y forzando ajustes de precios o el cierre definitivo.
Los 17 días consecutivos de bloqueos, con al menos 10 puntos activos, han dejado a Cochabamba prácticamente aislada. La Federación de Empresarios Privados de Cochabamba (FEPC) estima pérdidas económicas por Bs 1.387 millones en 2025, siendo el sector agropecuario y gastronómico los más golpeados. Los puentes aéreos del gobierno han sido insuficientes frente al volumen de demanda.
“Detrás de cada negocio cerrado hay familias que se quedan sin sustento. Necesitamos que las autoridades actúen ya”, exige la Cámara Gastronómica.
Mientras tanto, las filas para conseguir pollo y aceite se alargan en los mercados. La gente espera durante horas y enfrenta precios que deterioran su capacidad de compra. La crisis no solo amenaza el empleo, sino que sacude la mesa diaria de los cochabambinos, mostrando la fragilidad de un sistema productivo que se tambalea.
Redacción central
