¿Quién lo diría? El departamento históricamente postergado, símbolo de las riquezas que salieron de Bolivia sin dejar prosperidad, hoy encabeza el ranking de exportaciones nacionales. Hasta abril de 2025, Potosí generó 983,15 millones de dólares, el 38,5% del total exportado, según el INE y la Cancillería. Sus minerales preciosos y concentrados de zinc lo ubican en el centro de un modelo económico aún dominado por la minería.
Este sorpresivo liderazgo se da en un contexto internacional cada vez más complejo para Bolivia. En abril, el presidente estadounidense Donald Trump anunció aranceles del 10% a las exportaciones bolivianas, afectando productos clave como la quinua, el estaño y las castañas. La medida, calificada como “recíproca” por Washington, pone en jaque al 13º socio comercial de Bolivia, con pérdidas proyectadas en hasta 27 millones de dólares anuales, según el IBCE.
Mientras tanto, India se consolida como el principal destino de las exportaciones bolivianas, absorbiendo un 20% del total exportado en 2024 (alrededor de 2.200 millones de dólares). El oro y los concentrados de zinc encabezan esta relación comercial, reflejando la dependencia estructural del país en materias primas, sin mayor valor agregado.
Santa Cruz, con 613,23 millones de dólares (24%), y La Paz, con 281,77 millones (11%), completan el podio de los departamentos exportadores, gracias a sus ventas de gas, soya y oro. Sin embargo, la vulnerabilidad del modelo exportador boliviano se acentúa ante la falta de acuerdos comerciales preferenciales y la incertidumbre sobre la renovación del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) con EE.UU.
Frente a este panorama, la canciller Celinda Sosa propone una respuesta regional a través de la CELAC, buscando coordinar acciones para defender los intereses comerciales de América Latina. Bolivia, por su parte, enfrenta un desafío urgente: diversificar sus mercados, industrializar su oferta exportable y reducir su exposición a decisiones unilaterales externas.
Potosí brilla en los números, pero el país sigue atrapado en una estructura que extrae mucho y transforma poco.
Portada gentileza Abi
