Mar. Ago 18th, 2026

Samuel abre la puerta a exmasistas: pragmatismo político en su última batalla electoral

El salto de exmasistas hacia Samuel Doria Medina revela no solo un reacomodo en el tablero electoral, sino también una estrategia calculada: el candidato opositor decidió abrir sus filas a viejos operadores del masismo para ganar estructura y redes territoriales, aún a costa de cargar con sus sombras judiciales y políticas.

En el convulsionado panorama electoral boliviano, Samuel Doria Medina ha tomado una decisión que no pasa desapercibida: abrir sus filas a antiguos cuadros del masismo que hoy se encuentran distanciados de Evo Morales y de Luis Arce. La movida, que en apariencia podría sorprender a su base opositora, responde a un cálculo político más profundo: la necesidad de sumar estructura, operadores y redes que le permitan competir en un escenario donde la maquinaria partidaria es clave para alcanzar resultados en las urnas.

En los últimos días, el respaldo público de Alejandro Almaraz, exviceministro de Tierras del primer gobierno de Morales, fue el hecho más visible. Conocido por su perfil intelectual y su discurso crítico frente al agrarismo oficialista, Almaraz apareció junto a Samuel en un video que incluso fue difundido en las redes del candidato. Ese apoyo fue confirmado por diversos medios nacionales y generó debate dentro de la alianza opositora, mostrando que el exlíder empresarial busca tender puentes con sectores que alguna vez fueron parte del proyecto masista.

Paralelamente, el canal de televisión DTV 8 difundió imágenes de una cena en la urbanización Colinas del Urubó, organizada por Danilo Murillo Saavedra, exasesor de Carlos Romero cuando este fue ministro de Gobierno y exvicepresidente del club Sport Boys. En ese encuentro, al que asistieron empresarios, abogados y analistas, se expresó respaldo abierto a la candidatura de Doria Medina. Aunque el candidato no ingresó a la reunión, habría llegado al lugar y desistido de participar por la presencia de cámaras, según versiones recogidas por el medio. El detalle no es menor: Murillo mantiene un vínculo estrecho con Romero, figura central del evismo, y su rol como anfitrión revela un acercamiento político inesperado.

A este escenario se suma el apoyo de un exdiputado del MAS por Oruro, cuya trayectoria arrastra denuncias de contrabando. Aunque no se trata de liderazgos de primera línea en la actualidad, su incorporación a las filas de Samuel sugiere que el candidato opositor está dispuesto a apostar por actores que le permitan ganar anclaje territorial, aun cuando ello suponga arriesgar parte de su narrativa de transparencia y renovación.

El trasfondo de estos movimientos parece claro. Doria Medina entiende que, frente a la fragmentación del voto masista entre Evo Morales, Luis Arce y sectores emergentes como el de Andrónico Rodríguez, existe un electorado desencantado que busca una opción diferente, pero que conserva vínculos con operadores políticos, sindicatos o redes locales originadas en el MAS. Al acoger a figuras con pasado oficialista, Samuel intenta posicionarse como un punto de encuentro entre la oposición tradicional y exmilitantes del masismo, ampliando su base y, sobre todo, construyendo una estructura que históricamente le ha sido esquiva.

La estrategia, sin embargo, implica riesgos evidentes. Si bien la suma de exmasistas puede ofrecer músculo organizativo, también expone al candidato a cuestionamientos sobre la coherencia de su proyecto y al señalamiento de pactar con operadores vinculados a las viejas prácticas políticas. La credibilidad de Samuel, cimentada en su perfil empresarial y en su propuesta de eficiencia económica, podría resentirse si la opinión pública percibe que su entorno reproduce los vicios que prometía superar.

Para Doria Medina, esta no es una elección más. A sus 67 años y tras varias candidaturas fallidas, 2025 aparece como la última oportunidad real de alcanzar la presidencia. En ese contexto, su apertura a exmasistas y operadores políticos cuestionados no es solo una estrategia pragmática, sino también un salto obligado: sabe que, si no se juega todas sus cartas en esta contienda, la historia política lo recordará como un eterno candidato que nunca pudo llegar a la meta.

Redacción central

Portada gentilez DTV 8.1

Siguenos y comparte:

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías