La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) expresó su profunda preocupación por la proliferación de cuentas falsas en redes sociales durante las elecciones generales celebradas en Bolivia el 17 de agosto de 2025. Estas cuentas, activas en plataformas como Facebook, TikTok y X, se hicieron pasar por medios de comunicación legítimos y difundieron desinformación que debilitó la confianza ciudadana en el proceso electoral y contribuyó a la polarización política.
Según datos de Bolivia Verifica, el 43% de los contenidos falsos identificados provinieron de Facebook, con publicaciones manipuladas que imitaban a medios como Red Uno o El Bunker. Entre los casos más notorios se detectó una campaña de desprestigio contra el candidato Samuel Doria Medina, financiada con aproximadamente 200,000 bolivianos, además de un audio falso atribuido al expresidente Jorge Quiroga sobre la supuesta eliminación de bonos sociales. El uso de inteligencia artificial agravó este escenario, ya que permitió la producción de imágenes, videos y audios falsificados que fueron presentados como noticias. Davor Stier, jefe de la MOE UE en Bolivia, advirtió que estas tecnologías facilitaron narrativas carentes de sustento legal, como la versión de que un 65% de votos nulos obligaría a repetir las elecciones. La falta de moderación en lenguas indígenas como quechua y aymara permitió además que la desinformación se difundiera sin control en sectores vulnerables.
La percepción de impunidad en las redes sociales y la ausencia de regulación efectiva en la publicaciin de contenidos facilitaron la expansión de cuentas anónimas y bots que amplificaron el contenido polarizante. Aunque la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE, vigente desde 2023, obliga a las plataformas a combatir la desinformación, su aplicación en países como Bolivia sigue siendo limitada por la falta de recursos de moderación localizada. La MOE UE subrayó que la inteligencia artificial no es negativa en sí misma y puede convertirse en aliada de la democracia si se la aplica bajo principios éticos. Herramientas como eMonitor+, apoyadas por el PNUD y la Unión Europea, han demostrado eficacia para detectar desinformación en tiempo real, pero aún se requieren medidas adicionales como el etiquetado obligatorio de contenidos generados con IA y una mayor transparencia en los algoritmos de moderación.
La misión, que desplegó más de 120 observadores en Bolivia, recomendó reforzar la cooperación entre el Tribunal Supremo Electoral, las plataformas digitales y la sociedad civil, además de fortalecer la alfabetización digital en la ciudadanía y apoyar a verificadores locales como Bolivia Verifica. También planteó la necesidad de regular el contenido político en redes sociales para reducir la manipulación electoral. La UNESCO, en línea con estas recomendaciones, destacó la importancia de la responsabilidad ciudadana y recordó que verificar antes de compartir es una herramienta clave para frenar la viralización del contenido falso.
La experiencia boliviana de 2025 confirma que la desinformación digital es uno de los mayores desafíos para las democracias modernas. En un contexto de polarización política y desigualdad en el acceso a la educación digital, la lucha contra la manipulación mediática en redes requiere un compromiso conjunto para que la tecnología, incluida la inteligencia artificial, se convierta en aliada de la transparencia y no en instrumento de distorsión electoral.
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