Vie. Oct 2nd, 2026

Paz pide un “acto de grandeza” y Tuto responde: “antidemocrático”

Lo que debía ser una campaña centrada en propuestas económicas terminó convertido en un terremoto político: Rodrigo Paz, con ventaja en votos y escaños, exigió a Jorge “Tuto” Quiroga que renuncie a la segunda vuelta del 19 de octubre. El pedido, que Paz vistió de “acto de grandeza”, destapó acusaciones, encendió las redes y reveló la fragilidad de una contienda marcada más por egos que por soluciones a la inflación, el desabastecimiento y la crisis que golpea a los hogares bolivianos.

En un giro inesperado que encendió titulares y redes, Rodrigo Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), sorprendió el 26 de agosto al pedirle a Jorge “Tuto” Quiroga –su rival de Alianza Libre– que renuncie a la segunda vuelta del 19 de octubre. Amparado en su 32.06% de votos y en una ventaja legislativa de 67 escaños, Paz lo calificó como un acto de “grandeza” para facilitar un gobierno de cohesión frente a una crisis económica que ya desangra a Bolivia: inflación del 25%, combustibles escasos y bolsillos vacíos.

La respuesta de Quiroga fue fulminante. Desde X, tachó la propuesta de “antidemocrática” y “amenaza velada”, prometiendo competir “hasta el final” y responsabilizando a Paz por cualquier percance en su contra. El choque no tardó en dividir opiniones, pero dejó claro que la campaña se juega tanto en el terreno económico como en el de la narrativa política.

El pedido de Paz, aunque envuelto en un discurso de unidad, suena más a jugada política que a gesto patriótico. Exigir que un rival con un sólido 26.7% de apoyo abandone la contienda subestima la fibra democrática de un electorado cansado de la polarización, pero aún decidido a elegir en las urnas. Su ventaja en la Asamblea Legislativa es innegable, y su “Agenda 50/50” –que plantea descentralización fiscal y créditos accesibles– podría calar en regiones, pero la iniciativa queda opacada por un error estratégico que desvía la atención de lo esencial: cómo sacar al país de la recesión.

Quiroga, por su parte, reaccionó como el veterano que es: con vehemencia y dramatismo. Al afirmar que solo lo sacarían “enterrado” de la campaña, galvanizó a sus bases y se colocó como defensor de la democracia. Sin embargo, perdió la ocasión de confrontar con propuestas: explicar cómo su plan de inversión extranjera, recorte del gasto público y acercamiento al FMI aliviaría el bolsillo de los bolivianos. Prefirió el impacto de la frase sobre la solidez del argumento.

Este episodio revela una verdad incómoda: ambos candidatos parecen más concentrados en derrotarse entre sí que en responder al clamor ciudadano. La inflación no se resuelve con desafíos altisonantes ni con pedidos que rozan lo antidemocrático. El pueblo quiere certezas: cómo estabilizar precios, garantizar combustible y generar empleo. Paz debe detallar cómo financiará su descentralización sin hipotecar el futuro, y Quiroga debe demostrar que su apertura al FMI no castigará a los más vulnerables.

El camino hacia el 19 de octubre sigue abierto. Pero si Paz y Quiroga insisten en convertir la campaña en un duelo de egos, la oportunidad de plantear soluciones reales se esfumará. Bolivia no necesita renuncias ni amenazas: necesita un plan que devuelva esperanza y poder adquisitivo. La pelota está en su cancha, y el país espera más que palabras brillantes: espera hechos.

Redaccion central Santa Cruz

Siguenos y comparte:

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías