En una propuesta bautizada como “capitalismo popular”, Rodrigo Paz apuesta por un modelo económico que mezcla libre mercado con redistribución social, intentando marcar distancia tanto de las políticas estatistas del Movimiento al Socialismo (MAS) como de los ajustes neoliberales de la derecha tradicional. Durante su gira por Estados Unidos, donde sostuvo reuniones con el BID, el FMI, el Banco Mundial y la Cámara de Comercio de EE.UU., Paz delineó los pilares de esta visión: reactivar la economía boliviana, atraer inversión extranjera seria y garantizar inclusión social, sin depender de préstamos externos.
En entrevista con Conclusiones de CNN en Español, Paz explicó su “agenda 50/50”, que plantea descentralizar el 50% del presupuesto estatal hacia gobiernos subnacionales y universidades, con el objetivo de fortalecer desarrollo local, educación y empleo. Según él, se trata de un camino pragmático para que la inversión privada se complemente con redistribución efectiva, logrando que el crecimiento “llegue a la gente”.
El candidato también enfatizó la necesidad de restablecer lazos internacionales, incluyendo con EE.UU. y Chile, priorizando el comercio sobre disputas históricas como la salida al mar. Además, anunció que desde el 8 de noviembre de 2025, fecha de una eventual asunción presidencial, se garantizaría el abastecimiento de combustibles mediante acuerdos con empresas globales, asegurando prioridad para sectores como agricultura y minería.
El “capitalismo popular” emerge en un momento de crisis: Bolivia sufre escasez de combustibles, caída de exportaciones y dudas sobre sus reservas de oro. Paz recuerda que la ruptura con EE.UU. en 2008 redujo exportaciones de 500 millones a apenas 23 millones de dólares, con la pérdida de 40.000 empleos. Su propuesta se presenta como un intento de superar la polarización, ofreciendo una tercera vía que pueda atraer a clases medias, sectores urbanos y comunidades rurales.
No obstante, la viabilidad de su plan depende de retos clave: la eficiencia en la descentralización, la seguridad jurídica para captar inversión, y el delicado equilibrio entre cooperación internacional y soberanía en temas como el narcotráfico. A esto se suma la necesidad de consolidar su perfil de centro en un electorado dividido, donde su exposición mediática internacional convive con cuestionamientos sobre su trayectoria personal.
Aun así, la narrativa de Paz —centrada en transparencia, pragmatismo y alianzas estratégicas— lo posiciona como rival directo de Jorge “Tuto” Quiroga de cara al balotaje del 19 de octubre. Su propuesta de “capitalismo popular” no solo busca reactivar la economía, sino también proyectar un nuevo liderazgo capaz de reconectar a Bolivia con el exterior.
Redacción central La Paz
