La red Unitel presentó este jueves la primera encuesta del balotaje presidencial en Bolivia, cuyos resultados favorecen a Jorge “Tuto” Quiroga, con una diferencia de aproximadamente ocho puntos respecto a su inmediato perseguidor. El estudio, realizado sobre una muestra de 2.500 personas, ofrece una primera fotografía del escenario electoral rumbo a la segunda vuelta.
Sin embargo, como advierten los analistas, este tipo de mediciones tienen limitaciones. Si bien 2.500 encuestados permiten un margen de error reducido, lo esencial es la representatividad: la cobertura geográfica, el equilibrio urbano-rural y la distribución por edad y género. Un desbalance en estos criterios puede alterar la lectura final.
Además, más allá de los números, las encuestas suelen incidir en la percepción ciudadana. El llamado “efecto ganador” puede atraer a los indecisos hacia el candidato que aparece al frente, aunque también puede provocar un efecto contrario, generando reacción y cohesión en torno al rival. En un balotaje tan reñido, ese detalle es crucial.
La experiencia boliviana reciente muestra que el electorado es volátil y decide en plazos muy cortos, incluso minutos antes de emitir su voto. En ese marco, la encuesta de Unitel no debe interpretarse como un veredicto, sino como una señal del momento.
El caso de Rodrigo, que perdió terreno tras visibilizarse de manera anticipada, es un recordatorio de que la exposición mediática sin un mensaje sólido puede desgastar más que fortalecer. En este balotaje, la batalla no solo se libra en las urnas, sino en la construcción de percepciones.
Redacción central Santa Cruz
