Mié. Ago 19th, 2026

El TSE audita la primera encuesta de la segunda vuelta para blindar la credibilidad del proceso

Puede una encuesta determinar la legitimidad de una elección? En Bolivia, la respuesta parece ser sí. Por eso, cuando la primera medición de la segunda vuelta mostró una ventaja contundente de Tuto Quiroga, el Tribunal Supremo Electoral no tuvo más opción que someterla al microscopio. El veredicto sobre su metodología podría convertirse en el primer gran parteaguas de una campaña que se juega entre la esperanza y el escepticismo.

En un movimiento destinado a prevenir cualquier sombra de duda, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) analizará a fondo la validez de la primera encuesta postulada al balotaje del 19 de octubre, que otorga una ventaja de casi ocho puntos a Tuto Quiroga (47%) sobre Rodrigo Paz (39.3%). La decisión busca brindar transparencia en un ambiente aún enrarecido por la crisis de credibilidad de los comicios anulados de 2019.

La vocalía del TSE, a cargo de Gustavo Ávila, confirmó que el equipo técnico de la institución ya examina el estudio de la firma Ipsos-Ciesmori, difundido por la red Unitel. El objetivo es emitir un informe público que certifique o cuestione la consistencia metodológica del sondeo, con especial atención al crítico trabajo de campo. “El equipo técnico tiene que hacer un análisis. Si encuentra observaciones y fallas, tiene que darlas a conocer y nosotros vamos a publicar ese informe para que todos los bolivianos lo conozcan. Y, en sentido contrario, si el informe revela que ha sido una encuesta bien llevada, de la misma manera se va a publicar”, explicó Ávila a radio Panamericana, enfatizando la neutralidad del proceso.

Aunque el plazo regular para este tipo de auditorías es de una semana, el vocal instruyó acelerar el proceso para tener resultados en el menor tiempo posible. Esta celeridad refleja la sensibilidad del momento político. “Con esto no se busca que no exista ninguna observación en el proceso electoral”, aclaró la autoridad, subrayando que la meta última es “brindar transparencia e información oportuna”. La decisión del TSE no es rutinaria, ya que está marcada por el trauma de las elecciones de octubre de 2019, cuando la opacidad en la transmisión de resultados desató una crisis política que terminó con la anulación de los comicios. Ahora, el órgano electoral intenta erigirse como un árbitro confiable en un escenario de máxima desconfianza.

El desafío técnico que enfrenta el equipo del TSE es enorme. Su análisis no se limita a revisar números, sino que se adentra en la complejidad del trabajo de campo: debe evaluar si la muestra es realmente representativa de la diversidad boliviana, los métodos de recolección de datos y, crucialmente, el tratamiento de los votantes indecisos. Este escrutinio coloca al tribunal en una posición delicada, ya que su veredicto tendrá una ineludible lectura política. Cualquier falla metodológica que señale será interpretada por los simpatizantes de Quiroga como un intento de desacreditar una encuesta incómoda, mientras que un “visto bueno” será leído por el bando de Paz como una validación parcial del adversario. En el tenso ambiente preelectoral, el rigor técnico del TSE será puesto a prueba tanto como la propia encuesta, en un intento por amortiguar el impacto político de un resultado que ya está agitando la campaña.

Redacción central La Paz

Siguenos y comparte:

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías