Carla Faval asumió como nueva vocera presidencial con el anuncio de que su despacho será la única fuente oficial para comunicar la palabra, la agenda y los mensajes estratégicos del presidente Rodrigo Paz. La decisión marca un giro comunicacional en el inicio del nuevo gobierno, que busca ordenar y centralizar el flujo informativo tras años de descoordinación en la administración pública. Sin embargo, este enfoque genera debate, especialmente porque Faval proviene del ámbito del marketing y la comunicación estratégica, campos eficaces para posicionar narrativas, pero distintos de la comunicación institucional que exige precisión técnica, datos verificables y vocerías sectoriales sólidas.
El desafío se vuelve mayor si se considera que el gobierno de Luis Arce enfrentó serias dificultades para visibilizar su gestión, precisamente por la falta de voceros técnicos, la escasa articulación entre ministerios y el predominio de discursos propagandísticos por encima de reportes claros. En ese contexto, la concentración de la información presidencial en una sola oficina puede ser vista como un intento de profesionalizar el mensaje, pero también como un riesgo de replicar los errores del pasado si no se construye una estructura amplia y transparente de comunicación pública, Andrea Campos, comunicadora social.
Faval llega a esta responsabilidad tras coordinar el equipo de transición y acumular más de 14 años de experiencia en marketing, gerencia y asesoría política. Su reto inmediato será demostrar que la Vocería Presidencial puede equilibrar narrativa y transparencia, comunicar con claridad sin convertirse en un filtro restrictivo y garantizar que la institucionalidad —no la estrategia comercial— guíe la relación del Gobierno con la ciudadanía y con la prensa. La forma en que estructure este nuevo modelo comunicacional marcará el tono del gobierno de Paz en sus primeras semanas.
Redacción central La Paz
