El presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, rechazó de manera categórica las acusaciones de que los procesos judiciales contra exautoridades respondan a una lógica de “vendetta” o persecución política. En declaraciones difundidas por medios como ERBOL, sostuvo que la justicia boliviana actúa sobre la base de hechos objetivos, pruebas verificables y el respeto estricto al debido proceso, descartando cualquier uso instrumental del aparato judicial con fines revanchistas.
Durante la inauguración del Año Judicial 2026, Saucedo afirmó que Bolivia atraviesa un “nuevo tiempo” en materia judicial, caracterizado por mayor institucionalidad, transparencia y cercanía con la ciudadanía. En ese marco, respaldó decretos presidenciales vinculados a la reorganización del sistema y destacó avances como la revisión de detenciones preventivas prolongadas, el cierre de mecanismos que facilitaban injerencias externas y el fortalecimiento de una justicia imparcial, ajena a presiones ideológicas o partidarias.
El titular del TSJ reiteró que el órgano judicial prioriza el respeto a la Constitución Política del Estado y al debido proceso, invitando implícitamente a exfuncionarios procesados a comparecer ante la justicia sin temor a sesgos políticos. Según Saucedo, la independencia judicial ya no es solo un discurso, sino una práctica institucional que busca garantizar igualdad ante la ley y previsibilidad jurídica.
Saucedo intenta contrarrestar algunas críticas generadas por el arcismo posicionando al Órgano Judicial como garante de equilibrio, legalidad y legitimidad democrática, con el objetivo de reconstruir la confianza pública en una institución históricamente cuestionada.
Redacción central La Paz
