El ministro Morales explicó que la actual Ley General del Trabajo fue concebida para una realidad productiva distinta y que hoy enfrenta desafíos que no estaban contemplados hace más de ocho décadas, como el trabajo remoto, las plataformas digitales, la automatización y el uso creciente de tecnologías en el ámbito laboral. En ese marco, el Gobierno considera necesario actualizar el marco normativo sin desproteger a los trabajadores.
Desde el Ejecutivo se subraya que la reforma no buscará eliminar derechos adquiridos, sino incorporar nuevas figuras laborales y mecanismos de protección acordes al siglo XXI. Morales señaló que cualquier modificación se realizará respetando los principios de estabilidad laboral, seguridad social y derechos colectivos, pilares históricos de la legislación laboral boliviana.
El planteamiento contempla un proceso de diálogo tripartito entre el Estado, los empleadores y las organizaciones de trabajadores, en línea con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este proceso será clave para consensuar el contenido de la reforma antes de su formalización como proyecto de ley.
Una vez concluida la etapa de concertación, el Ejecutivo prevé presentar el proyecto ante la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde deberá atravesar el debate político y técnico correspondiente. La iniciativa se enmarca en una agenda más amplia de transformación digital impulsada por el Gobierno y podría convertirse en uno de los debates laborales más relevantes de los próximos meses.
Redacción central La Paz
