Vie. Oct 2nd, 2026

Menos noticias, más influencers: la tendencia global que ya empieza a redefinir cómo se informan los bolivianos

El último informe del Reuters Institute for the Study of Journalism lanza una señal clara: los jóvenes ya no consumen noticias como antes. Solo un 35% declara interés en la actualidad, mientras que más de la mitad confía más en influencers que en medios tradicionales. No es una moda pasajera, es un cambio estructural. Y aunque Bolivia parece ir un paso atrás, en realidad ya está entrando —con sus propias reglas— en esta nueva forma de informarse.

El dato más contundente del estudio es la caída del interés en las noticias. Hace una década, seis de cada diez jóvenes seguían la actualidad; hoy apenas lo hace poco más de un tercio. Pero no es desinterés total: es cambio de formato y de intermediarios. Plataformas como TikTok, Instagram y YouTube se han convertido en la puerta de entrada a la información, desplazando a la televisión, la radio y la prensa escrita.

En ese ecosistema emergen los llamados “newsfluencers”: creadores que explican, opinan o resumen noticias en lenguaje simple y directo. Ahí está la clave del dato que más incomoda a los medios: 51% de los jóvenes confía más en influencers, frente a 39% que prefiere a los medios. No porque sean más rigurosos, sino porque son más cercanos, más rápidos y están donde ocurre la conversación: el feed.

Bolivia no es ajena a esta tendencia, pero tiene particularidades que la hacen más compleja. El consumo informativo sigue teniendo un peso importante en la televisión y la radio, pero la agenda ya no nace ahí. Hoy, muchas veces, empieza en Facebook o TikTok, donde circulan denuncias, opiniones y contenidos virales que luego son recogidos por los medios tradicionales. Es un cambio silencioso pero profundo: los medios ya no marcan el ritmo, lo siguen.

A esto se suma un contexto delicado: baja confianza institucional, alta polarización política y escasa cultura de verificación. En ese terreno, los influencers —o simples generadores de contenido— pueden tener un impacto mayor que el periodismo profesional, incluso cuando la información es incompleta o incorrecta. El riesgo no es solo perder audiencia, sino perder la capacidad de ordenar la conversación pública.

Frente a esto, los medios bolivianos enfrentan un dilema urgente: adaptarse o quedar relegados. Adaptarse no significa imitar a los influencers, sino traducir el periodismo a nuevos formatos: videos cortos, lenguaje directo, rostros visibles y presencia constante en plataformas. Pero sin perder lo que los diferencia: el criterio, la verificación y la responsabilidad editorial.

Por Equipo de redacción

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