El dato proviene de la consultora CB Consultora Opinión Pública, que mide mensualmente la percepción ciudadana sobre líderes de la región. En su último informe, Paz alcanza un 51,9% de imagen positiva y escala al sexto lugar, mostrando una leve pero constante mejora respecto a meses anteriores.
El ranking, basado en encuestas digitales, combina imagen positiva, negativa y neutral para establecer una fotografía regional del liderazgo político. No mide intención de voto ni escenarios electorales internos, pero sí captura algo igual de relevante: cómo se percibe el poder en tiempos de desgaste.
Y ahí está el punto incómodo para varios. Mientras en Bolivia el debate político se traba entre acusaciones, fragmentación y falta de horizonte claro, el presidente logra sostener —e incluso mejorar— su imagen fuera de la burbuja local. No lidera la región, pero tampoco está en el pelotón de los golpeados.
El dato, además, llega en un momento donde la política nacional muestra más ruido que estrategia. En ese contexto, aparecer en el top 6 regional no es solo una cifra: es una señal de que, al menos en percepción, Paz todavía juega en cancha grande.
Claro, el ranking también tiene su otra cara. Es elaborado por una firma privada y funciona como vitrina para vender estudios más complejos. Aun así, el número circula, se instala y empieza a pesar en la narrativa pública.
Por Equipo de redacción
