El crecimiento de la recaudación tributaria en Bolivia durante los primeros cuatro meses de 2025 ha sido presentado como un signo positivo por las autoridades fiscales. Sin embargo, un análisis más profundo sugiere que este incremento se debe principalmente a factores inflacionarios y no a una mayor eficiencia recaudatoria o dinamismo económico. Según datos del SIN, la recaudación interna aumentó un 18,2%, pasando de Bs13.031,6 millones en 2024 a Bs15.407,6 millones en 2025.
Sin embargo, cuando se ajusta este crecimiento por la inflación acumulada del 5,95% en el mismo período, el incremento real se reduce al 12,25%. Si se considera la inflación interanual del 15,01%, el crecimiento real baja aún más, a solo 3,19%. Esto plantea dudas sobre la narrativa oficial de una economía en expansión, ya que gran parte del aumento podría estar relacionado únicamente con precios más altos.
Los impuestos más significativos, como el IVA, IUE y el ICE, registraron aumentos importantes: el IVA creció un 14,6%, el IUE un 30,1% y el ICE un 22,6%. Sin embargo, estos incrementos pueden estar directamente vinculados al impacto de la inflación en los precios de los bienes y servicios, que aumentan la base imponible sin necesariamente reflejar un mayor volumen de ventas.
Por ejemplo, si un producto que costaba Bs100 en 2024 genera Bs13 de IVA, un aumento del precio a Bs120 en 2025 elevaría el impuesto a Bs15,6, un incremento del 20% sin cambios en el volumen de ventas. Esto sugiere que gran parte del aumento en la recaudación es nominal, impulsado por los efectos de la inflación más que por un verdadero dinamismo económico.
Además, el INE reportó que los precios de alimentos, que tienen un impacto directo en el consumo y la recaudación, aumentaron hasta un 24% en términos interanuales. Esto implica que, al ajustar el crecimiento nominal por esta inflación sectorial, la recaudación real podría incluso ser negativa, con una caída del -5,8%.
Las autoridades tributarias han destacado el impacto de medidas gubernamentales como controles de precios, subsidios y exenciones, como las del IVA a bienes de capital, para justificar el aumento. Sin embargo, estas políticas no parecen haber logrado contrarrestar la pérdida de poder adquisitivo ni estimular una recuperación significativa en la demanda interna.
El impacto de estos factores también se refleja en la percepción de los contribuyentes, que enfrentan una mayor carga fiscal relativa debido a la erosión de su poder adquisitivo. A medida que los precios suben más rápido que los salarios, los bolivianos están pagando más impuestos por consumir menos en términos reales, intensificando la presión sobre sus finanzas personales.
En este contexto, el crecimiento nominal del 18,2% parece menos impresionante cuando se considera que la inflación ha sido uno de los principales motores detrás del aumento en la recaudación. Esto sugiere que las políticas fiscales deben enfocarse en mejorar la eficiencia recaudatoria y fomentar un crecimiento económico más sólido para evitar depender exclusivamente de los efectos inflacionarios para sostener las finanzas públicas.
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