La noche cruceña fue testigo de un momento que ya forma parte de la tradición: el inicio de la Expocruz 2025, la feria multisectorial más grande del país y una de las más importantes de Latinoamérica. Luces, música y una expectativa palpable marcaron la inauguración oficial, que reunió a más de 30 delegaciones internacionales y cientos de empresas.
El presidente de Cainco, Jean Pier Antelo, resumió el espíritu del evento con una frase que arrancó aplausos: “Cada septiembre cortamos una cinta, pero lo que realmente abrimos son sueños y oportunidades. Con mucho orgullo, dimos inicio a la Expocruz 2025, el lugar donde Bolivia se proyecta al mundo y donde cada encuentro se transforma en futuro”.

Los pabellones, ya encendidos y en plena actividad, ofrecen un recorrido que va desde la fuerza de la agroindustria hasta las apuestas en innovación tecnológica y servicios, pasando por lo mejor de la gastronomía, la cultura y el emprendimiento nacional.
Pero la Expocruz no es solo exhibición: en cada edición se consolidan negocios que, de acuerdo con la organización, suman millones de dólares en intenciones comerciales. Esa es la cara menos visible de la feria, pero la más estratégica: el lugar donde se cierran acuerdos, se generan alianzas y se trazan planes para dinamizar la economía.
En un momento en que Bolivia enfrenta debates sobre su modelo productivo y la necesidad de atraer inversiones, la Expocruz se erige como un espacio de confianza y proyección internacional. Aquí, el país no solo muestra lo que produce: también plantea lo que quiere ser.
Redacción central Santa Cruz
